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Una colección de tres sainetes cómicos que retratan la vida cotidiana madrileña con humor absurdo y desenfadado. Tadeo, un robusto luchador de grecorromana, regresa a casa derrotado después de un combate épico.
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Una colección de tres sainetes cómicos que retratan la vida cotidiana madrileña con humor absurdo y desenfadado. Tadeo, un robusto luchador de grecorromana, regresa a casa derrotado después de un combate épico. En Bellas Vistas, un grupo de jóvenes se entrena para una olimpiada deportiva improvisada. En el tercer acto, una chica de quince años y su padre descubren cartas románticas de un joven boxeador. Diálogos ágiles, situaciones ridículas y personajes memorables conforman una sátira desternillante de las costumbres populares.
Estos tres sainetes urbanos presentan con extraordinario desparpajo las miserias y alegrías de la vida madrileña. En el primero, Tadeo Fernández, profesional de la lucha grecorromana bajo el seudónimo de Remy de Largnac, regresa a altas horas de la madrugada a su modesta vivienda tras haber perdido el “Cinturón de Madrid” en manos de un rival yugoeslavio. Su esposa Dolores y su amigo Ponciano lo esperan con curiosidad y ansia. Tadeo narra con apasionado detalle los avatares del combate: cómo intentó dominar a su contrincante, cómo encajó un brazo rodado que casi lo deja sin sentido, cómo luchó por obtener diversas presas corporales. La narración se interrumpe cuando Ponciano se burla levemente de la profesión, provocando una rabia desproporcionada en Tadeo que termina expulsando por las escaleras a su amigo.
En la segunda pieza, la “Olimpiada de Bellas Vistas”, un grupo de jóvenes callejeros se prepara para una competición deportiva improvisada que pretende rivalizar con las Olimpiadas internacionales. Lucinio, Pepe el Melancólico, Esteban y Orestes juegan a la rana cuando accidentalmente un tejo impacta en el ojo de Pepe. La discusión da paso a una conversación sobre la inminente “Olimpiada” donde se disputarán campeonatos de rana, boxeo, chito, carreras pedestres y otros deportes de barrio. Cuando el señor Víctor, plomero acompañado de sus desagraciadas hijas, llega al lugar, los chicos le invitan a presenciar una demostración. El resultado es cómicamente idéntico: un tejo impacta en el ojo izquierdo del señor Víctor.
En el tercero, “El novio de la Benigna”, el señor Melanio descubre que su hija Benigna, de quince años, recibe cartas de Francisco Troncoso, joven boxeador que se presenta como campeón de pesos pluma. Melanio entra en pánico ante la revelación, mientras Benigna intenta explicarle qué es el boxeo: un deporte donde dos hombres se golpean mutuamente dentro de un ring, bajo la supervisión de árbitros y separados por rounds. La descripción ingenua de Benigna completa esta comedia de costumbres donde la inocencia choca con la realidad de las tradiciones populares.