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John Blackthorne, capitán inglés de una expedición holandesa devastada, navega los mares desconocidos del Pacífico con los últimos supervivientes de una armada.
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John Blackthorne, capitán inglés de una expedición holandesa devastada, navega los mares desconocidos del Pacífico con los últimos supervivientes de una armada. Enfrentado al escorbuto, el hambre y tormentas implacables, debe guiar su barco hacia el legendario Japón sin mapas confiables ni tierra a la vista. Una epopeya de supervivencia en aguas jamás exploradas por navegantes ingleses.
En el año 1600, una expedición holandesa zarpó de Rotterdam con un ambicioso objetivo: atacar las posesiones españolas y portuguesas en el Nuevo Mundo, establecer rutas comerciales permanentes y descubrir nuevas tierras en el océano Pacífico. Cuatrocientos noventa y seis hombres se enrolaron voluntariamente en esta empresa. Entre ellos viajaban tres ingleses: dos capitanes y un oficial.
Pero la travesía se convirtió en un calvario sin precedentes. Tras cruzar el legendario estrecho de Magallanes, los vientos y las tormentas diezmaron la flota. Solo el Erasmus, un buque de doscientas sesenta toneladas armado con veinte cañones, logró avanzar hacia aguas inexploradas del Pacífico. De los ciento siete marineros originales, apenas veintiocho sobreviven, y la mayoría yace postrado por el escorbuto, el hambre y la enfermedad.
John Blackthorne, un curtido marinero inglés de treinta y seis años, se ha convertido en el único capitán efectivo del Erasmus. Mientras el capitán general Paulus Spillbergen se debate entre la muerte en su camarote, Blackthorne mantiene el barco en rumbo y sus hombres con vida mediante una voluntad de hierro. Sin mapas confiables más allá de Chile, sin tierra visible en el horizonte, navega hacia lo desconocido buscando el legendario Japón.
En aguas jamás surcadas por marineros ingleses, en territorios donde españoles y portugueses dominaban el conocimiento del mar, Blackthorne enfrenta un viaje que definirá su vida. La supervivencia depende de su pericia como navegante, su capacidad para leer el cielo y el mar, y su determinación inquebrantable. Cada día sin avistar tierra acerca a sus hombres a la muerte, cada noche es una batalla contra los elementos.