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El 19 de septiembre de 1783, en Versalles, París contempla maravillada cómo los hermanos Montgolfier elevan el primer globo aerostático ante la familia real.
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El 19 de septiembre de 1783, en Versalles, París contempla maravillada cómo los hermanos Montgolfier elevan el primer globo aerostático ante la familia real. Mientras este prodigio tecnológico desafía la imaginación, a miles de kilómetros el volcán Laki eructa fuego en Islandia, inaugurando una cadena de desastres que detonará la crisis económica de Francia. Entre la fascinación por lo imposible y el colapso social inminente, esta novela histórica traza los seis años que preceden a la Revolución Francesa, mostrando cómo la humanidad puede alcanzar el cielo y caer al infierno casi simultáneamente.
Abre con una escena de fascinación colectiva: el 19 de septiembre de 1783, los parisinos abandonan sus tareas para presenciar en Versalles un milagro de la razón ilustrada. Los hermanos Montgolfier liberan su globo aerostático ante los ojos de Luis XVI y María Antonieta, elevando a los aires una oveja, un pato y un gallo. La muchedumbre, desde mendigos hasta nobles, reconoce en ese momento que el hombre ha tocado lo imposible. Pero mientras Francia celebra el triunfo tecnológico, ocurre en Islandia lo que los antiguos consideraban la puerta del infierno: el volcán Laki detona una erupción apocalíptica. La nube tóxica de ácido fluorhídrico y azufre viaja miles de kilómetros, envenena las cosechas europeas y dispara una hambruna sin precedentes. En Francia, el desastre coincide con una corte desplomada en Versalles, desconectada de la realidad que destruye a sus súbditos. Seis años después, en la primavera de 1789, dos españoles, el comerciante Antoine Roux y su criado Diego Martínez, viajan hacia París. La Francia que atraviesan es un laberinto de lenguas incompatibles, leyes contradictorias, aduanas interiores y un sistema administrativo que solo cohesiona el descontento universal. Los campos arden, los campesinos se mueren de hambre, los impuestos sangran lo que la naturaleza perdonó, y la corte sigue sumergida en la douceur de vivre, ajena al abismo que se abre bajo sus pies. La novela teje una narrativa que conecta lo sublime con lo catastrófico, mostrando cómo un acto de ingenio compartido puede preceder inmediatamente al colapso de civilizaciones enteras.