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Amanda ha vivido una vida marcada por el trauma. Tras presenciar un crimen brutal siendo niña, crece en la pobreza junto a un tío alcohólico. Un matrimonio que prometía redención se convierte en horror cuando descubre que su esposo es un…
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Amanda ha vivido una vida marcada por el trauma. Tras presenciar un crimen brutal siendo niña, crece en la pobreza junto a un tío alcohólico. Un matrimonio que prometía redención se convierte en horror cuando descubre que su esposo es un demente obsesionado con serpientes amaestradas. Tras meses de terror, logra escapar y encuentra amor en los brazos de Raymond Harwes. Pero el pasado regresa: su ex marido se fuga del manicomio, y un detective experto debe protegerla antes de que sea demasiado tarde.
La vida de Amanda está marcada por el horror desde su infancia. Siendo apenas una niña, presencia un crimen que la traumatizará para siempre: su padre, consumido por los celos, mata brutalmente al amante de su madre en un acto de violencia incontrolable, para luego obligar a su madre a beber la sangre de su víctima. Cuando ella se niega, sufre el mismo destino. Amanda pierde ambos progenitores en una sola noche de sangre y horror.
Criada por su tío Frank, un mendigo alcohólico, Amanda crece en la pobreza absoluta en Mandristton, un pueblo costero gris donde la niebla y la humedad reinan constantemente. A pesar de sus circunstancias, su belleza es innegable, pero ella sabe que su origen la condena a la soledad. Solo Ursula, la maestra del pueblo, le tiende una mano compasiva, enseñándole a leer y escribir, convirtiéndose en su única amiga y confidente.
Cuando Amanda conoce a Bob Rogers, lo ve como una oportunidad de escapar de su miseria. Rogers es un hombre de unos treinta años, no rico pero propietario de una casa respetable en el bosque. Amanda acepta su propuesta de matrimonio con esperanza. Sin embargo, la noche de bodas se convierte en el comienzo de una pesadilla. La casa está repleta de serpientes amaestradas: anacondas de varios metros, serpientes arbóreas, pitones, cada una más amenazante que la anterior. Rogers, claramente demente, ha coleccionado reptiles de todo el mundo como si fueran sus mascotas favoritas.
Atrapada en aquella casa de horror, obligada a convivir con criaturas repugnantes, amenazada constantemente, Amanda vive meses de puro terror. Duerme rodeada de serpientes, come bajo sus ojos vigilantes, vive cada segundo temiendo ser atacada. Pero su voluntad de sobrevivencia finalmente triunfa: aprovechando un descuido de Rogers, logra escapar saltando por una ventana y corriendo hacia el bosque.
Su fuga la lleva al encuentro con Raymond Harwes, un hombre joven y adinerado que vive en un precioso chalet cercano. Raymond la rescata no solo físicamente, sino también emocionalmente: le confesa que la ama desde hace tiempo, que ha sufrido al verla casada con otro, y le ofrece una vida nueva, una vida de seguridad y amor.
Pero la paz que Amanda comienza a encontrar no durará. Bob Rogers se ha fugado del manicomio donde estaba recluido. Ursula, preocupada por el peligro que su amiga corre, viaja a la ciudad para contratar los servicios de Oscar Farrell, un detective experimentado de reputación impecable. Farrell es un hombre de treinta y dos años, atractivo y eficaz, acostumbrado a resolver los casos más complejos. Ahora debe proteger a Amanda de un hombre capaz de cualquier cosa, un loco obcecado que nunca aceptará que su esposa lo abandone.
Con un asesino potencial acechando en las sombras, un detective moviéndose entre bambalinas, y un amor verdadero que pugna por sobrevivir, comienza una carrera contrarreloj donde el pasado y el presente se entrechocan en un peligroso juego de vida y muerte.