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Esta es una dramatización de lo que aparentemente es una adaptación del famoso manuscrito del Conde Potocki. La obra cuenta cómo un capitán de la Guardia Valona se ve forzado a buscar refugio en la Venta Quemada, una posada remota de…
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Esta es una dramatización de lo que aparentemente es una adaptación del famoso manuscrito del Conde Potocki. La obra cuenta cómo un capitán de la Guardia Valona se ve forzado a buscar refugio en la Venta Quemada, una posada remota de Sierra Morena, donde lo rodean bandidos, una ventera siniestra y un ermitaño equívoco. La noche le reserva sorpresas que desafían toda lógica: misteriosas visitantes que aseguran ser sus parientas, en un juego de identidades donde nada es lo que parece.
El Conde Jan Potocki abre el telón como narrador espectral, a caballo entre nubes del pasado, presentando un manuscrito que encontró en Zaragoza: historias de lo prohibido, del demonio y sus tentaciones, de nuevas formas de la felicidad en la traición. Su puerta de entrada es la extraordinaria aventura del capitán Alfonso de Worden y Gomélez, oficial de la Guardia Valona bajo Felipe V, quien una tarde de furioso viento se pierde en los páramos de Sierra Morena.
Buscando refugio del temporal, Alfonso llega a la Venta Quemada, una posada de mala reputación que emerge del polvo y la oscuridad. Allí lo acogen personajes de dudosa índole: Momo y Chicho de Soto, dos bandidos hermanos que supuestamente fueron ahorcados, aunque vivos están; la Juncosa, una ventera malevolente que oculta sus verdaderas intenciones bajo una máscara de hospitalidad; y Florestán, un ermitaño parduzco cuyas palabras mielosas y cuyos besos insistentes generan una inquietud difícil de precisar.
El capitán, educado, galante y de clara familia, contrasta brutalmente con la fauna criminal y marginal que lo rodea. Mientras cena en la venta, se produce un intercambio cargado de ironía: los bandidos declaran estar vivos aunque corrieran rumores de su ejecución; el ermitaño juega con las palabras de forma ambigua; la posada entera respira misterio. Cuando Alfonso se entrega al sueño, la noche toma un giro inquietante.
A la medianoche, la Juncosa lo despierta con una visita extraordinaria: mujeres que aseguran ser sus primas —unas oscuras, bellísimas, ataviadas como reinas de Oriente; una blanca, mayor, de aire de dueña; y una servidumbre de mujeres negras diminutas. Ofrecen al capitán un camisón principesco perfumado con rosas y lo citan en sus aposentos. Sin saber dónde pisa, guiado en la oscuridad, Alfonso es conducido hacia un destino que desafía toda certeza. La obra teje una red de ambigüedades donde la realidad se disuelve en el misterio.