Libros
Laura llegó a Barquisimeto hace dos meses con nada. Estudiante universitaria de Caracas, ahora huérfana y sin hogar, vive en las calles tras perderlo todo.
Formatos disponibles
Laura llegó a Barquisimeto hace dos meses con nada. Estudiante universitaria de Caracas, ahora huérfana y sin hogar, vive en las calles tras perderlo todo. Martín Fuentes hereda una pequeña panadería de sus padres y lucha por mantenerla mientras estudia. Su frustración lo lleva a decidir cerrar el negocio. Cuando Laura entra a la panadería de Meli, la gerente que la acoge, Martín queda cautivado. En esa mirada transparente descubre algo que lo transforma. Dos almas rotas que se cruzan en el lugar menos esperado.
Laura llegó a Barquisimeto hace apenas dos meses, con nada más que la ropa que llevaba puesta. Una vez fue una joven promedio: estudiante de comunicación social en la mejor universidad de Venezuela, con dinero, un novio, una familia. Todo se desmorronó en cuestión de días, cuando la ambición y la envidia de quienes estaban cerca la dejaron completamente huérfana y en la calle. Ahora, a los veinte años, sobrevive durmiendo bajo los bancos de una plaza, recogiendo sobras de comida, preguntándose qué hizo mal para terminar así.
Martín Fuentes es el hijo que sus padres dejaron a cargo de una pequeña panadería cuando decidieron mudarse al otro lado del mundo. A los diecinueve años, estudia diseño mientras intenta administrar un negocio que no quería heredar. Su mal manejo ha llevado la panadería al borde del colapso: clientes cada vez menos, gastos imposibles de mantener. Frustrado, decide cerrar el negocio el próximo viernes.
Todo cambia cuando Laura entra en la panadería de Meli, la gerente que ha trabajado allí toda su vida. Meli ve más allá de la suciedad: ve un alma herida pero no rota. Le ofrece comida, un baño, ropa limpia. Laura, agradecida, trabaja limpiando y ordenando con dedicación que refleja quién era antes de la calle. Cuando Martín la ve limpia, queda cautivado. Pero lo que lo deja sin aliento es algo más: en esa mirada transparente, Martín siente que alguien lo ve realmente, que penetra sus muros. Ella no se inmuta ante su intensidad. Algo invisible fluye entre ellos, como si dos almas heridas hubieran estado esperándose.
Con la panadería a solo días del cierre, Meli ve una oportunidad: si Laura y ella trabajan juntas, tal vez salven el negocio. Pero lo que ninguno sabe es que este tiempo no solo salvará la panadería. Laura y Martín tienen un propósito más importante: salvarse el uno al otro.