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Una expedición por el interior de Angola, iniciada en 1875, se reduce a seis hombres enfrentados a peligros mortales: una tribu antropófaga y un guepardo.
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Una expedición por el interior de Angola, iniciada en 1875, se reduce a seis hombres enfrentados a peligros mortales: una tribu antropófaga y un guepardo. Cuando construyen una piragua de salvación que solo cabe cinco personas, Simon Ward se ofrece a quedarse. Pero la verdadera lucha es interna: Simon carga con la culpa de un crimen, está enamorado de la mujer de su hermano gemelo y padece un tumor maligno. Su sacrificio final es tanto redención como inevitable consumación de una vida condenada.
En octubre de 1875, seis expedicionarios recorren el interior de Angola en busca de la legendaria Cueva del Oro. Han perdido ya a varios compañeros ante los peligros de la selva: la tribu nakki, antropófaga, y un guepardo sediento de presas. Acechados por la muerte a cada paso, finalmente logran alcanzar un río que les ofrece una vía de escape. Con urgencia, construyen una piragua destinada a llevarles hasta Takami. Sin embargo, surge un dilema insuperable: la embarcación solo soporta cinco personas. Con el guepardo merodeando cercano y la tribu nakki en los alrededores, los hombres enfrentan una decisión agonizante: alguien debe quedarse. Es Simon Ward quien se ofrece voluntariamente, con una condición: cada compañero debe entregar 20.000 libras en monedas de oro a su hermano Gilbert, haciéndole creer que la Cueva del Oro fue hallada llena de riquezas. La revelación que sigue encierra el verdadero drama. Simon y Gilbert son gemelos idénticos, pero mientras Gilbert es ingeniero brillante y noble, Simon ha fracasado en cada empresa. Su antipatia se transformó en odio cuando ambos se enamoraron de Linda Mills, una hermosa enfermera que rechazó a Simon para amar a Gilbert. En su despecho, Simon mata a una prostituta en una sala de fiestas. Cuando la policía lo busca, convence a su hermano de que tome su lugar. Gilbert, movido por gratitud de años atrás, acepta purgar un año de cárcel. Pero poco después contrae una enfermedad africana devastadora: fiebres tropicales que convierten su cuerpo en un ser convulso y repugnante. Simon se unió a esta expedición buscando la Cueva del Oro para dejar un legado de felicidad ficticia a su hermano moribundo. Ahora, enfermo él mismo de un tumor pulmonar incurable, su sacrificio en la selva africana cobra significado más profundo: redención tardía y aceptación de un destino ya escrito. Cuando los rescatadores regresan, encuentran el cuerpo destrozado de Simon bajo las garras del guepardo.