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Carla huye a Portohermoso, un pueblo costero, para recuperarse de la infidelidad de Manuel y reconstruir su vida. Allí, como articulista de una miniguía turística, descubre que el primer día presenta un fenómeno extraordinario: nieve en la…
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Carla huye a Portohermoso, un pueblo costero, para recuperarse de la infidelidad de Manuel y reconstruir su vida. Allí, como articulista de una miniguía turística, descubre que el primer día presenta un fenómeno extraordinario: nieve en la playa después de veinte años. En una pequeña casa que le alquilan sus amables dueños, la periodista madrileña encuentra refugio para sanar sus heridas emocionales y empezar de cero, mientras busca recobrar la dignidad perdida en un mes de dolor desgarrador.
Carla, una periodista madrileña, llega a Portohermoso huyendo de su pasado. Su relación con Manuel ha terminado trágicamente tras descubrir su infidelidad reiterada, dejándola devastada física y emocionalmente. Ha perdido peso, duerme mal y arrastra el desamor como una sombra que la persigue a cada paso. Para recuperarse, se muda a este pequeño pueblo costero donde trabajará como articulista de una miniguía turística bajo la dirección de su editora jefa, Adela Villaespesa, quien le brindó su primera oportunidad en el periodismo años atrás.
La ciudad la recibe con un acontecimiento excepcional: nieve en la playa después de dos décadas sin registrar este fenómeno. Carla lo interpreta como una señal del destino, confirmándole que está iniciando una nueva etapa en su vida. Se instala en una casa de alquiler pequeña pero acogedora, cuyos dueños, Carmen y Antonio Picassent, la reciben con una calidez inesperada que la descoloca. La vivienda, donde años atrás su hija fue feliz, promete ofrecerle las buenas vibraciones que tanto necesita.
En este refugio frente al mar, Carla deberá aprender a vivir sola, a borrar los recuerdos que la atormentan y a reconstruirse como persona. Es un viaje hacia la sanación emocional, donde deberá enfrentarse a sus propios demonios internos y encontrar la fuerza para dejar atrás la humillación de la traición. Aquella arena nevada del primer día se convierte en metáfora de su propio estado: etérea, gélida, extraña, pero también esperanzadora.