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Tras ser sorprendido besando a una telefonista en su despacho, Curtis Teller, director de una importante empresa química de Chicago, acude al detective privado Mark Evans.
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Tras ser sorprendido besando a una telefonista en su despacho, Curtis Teller, director de una importante empresa química de Chicago, acude al detective privado Mark Evans. Un fotógrafo anónimo ha capturado el momento comprometedor en lo que parece ser un acto de chantaje. Sin embargo, Teller oculta un secreto oscuro: su matrimonio fue también resultado de un chantaje anterior, perpetrado por la misma mujer a quien ahora está atada su vida. Evans debe investigar las sombras de la ciudad para hallar los negativos y desentrañar una red de venganza dirigida por una esposa resentida.
En una noche cualquiera de Chicago, Curtis Teller, director ejecutivo de la Chemicals Teller, Garland & C°, espera una llamada importante en su despacho. Una única telefonista permanece en la centralita: Gail Weston, una mujer extraordinariamente hermosa de ojos verdes rasgados y labios sensuales que ocultaba una intención más oscura. Cuando ella abandona su puesto para acercarse al director en lugar de retirarse, comienza un encuentro culminado en un beso apasionado, capturado segundos después por un fotógrafo anónimo que irrumpe con su cámara.
Desesperado, Teller acude a Mark Evans, detective privado más caro de Chicago, cuyo nombre representa cinismo profesional y éxito incontrovertible. Evans trabaja desde un elegante despacho en Montrose, asistido por secretarias estratégicamente elegidas, con revólver en el cajón de su escritorio. Pero conforme Teller relata su situación, Evans descubre capas oscuras de una trama que aparenta ser ordinario chantaje.
No es la primera vez que Teller sufre extorsión así. Años atrás, su propia esposa, Agnes Trangeway, fue su secretaria. Descubrió documentos que probaban tráfico ilegal de productos químicos. La amenazó con denunciar a sus socios si no contraía matrimonio con ella. Teller cedió y quedó atrapado en ese matrimonio. Hace apenas cuatro días recuperó las fotocopias comprometedoras del escondrijo donde Agnes las guardaba. Ahora, ella ha orquestado una venganza más elaborada, utilizando a la inocente Gail como carnada, asegurando nuevas armas fotográficas antes de cualquier divorcio.
Evans recorrerá las calles de Chicago, desde barrios residenciales hasta edificios decadentes, buscando los negativos que destruirían a Teller. Su investigación revelará que lo que comenzó como vulgar chantaje ocultaba una trama de manipulación y criminalidad donde nadie es enteramente inocente, donde las mujeres actúan con premeditación calculada y donde la vida de un hombre se desmorona por un beso capturado a tiempo.