Libros
Un viernes ordinario marca el fin del mundo conocido. Alex, un adolescente de Cedar Falls, se queda en casa mientras su familia viaja. Un impacto misterioso destruye su hogar y la civilización tal como la conocía desaparece en minutos.
Formatos disponibles
Un viernes ordinario marca el fin del mundo conocido. Alex, un adolescente de Cedar Falls, se queda en casa mientras su familia viaja. Un impacto misterioso destruye su hogar y la civilización tal como la conocía desaparece en minutos. La electricidad se corta, los teléfonos dejan de funcionar, y la oscuridad envuelve un planeta transformado. Comienza el relato de cómo un joven debe aprender a sobrevivir en un mundo de ceniza y silencio absoluto.
En Cedar Falls, Iowa, un viernes de aparente tranquilidad marca el punto de quiebre entre la civilización y el caos. Alex, un adolescente de quince años, ha ganado una batalla doméstica: quedarse en casa mientras su familia viaja a visitar parientes en Warren, Illinois. Su madre, su padre y su hermana menor parten sin lograr convencer al muchacho de acompañarlos. Alex permanece en su habitación, satisfecho de haber impuesto su voluntad. Para él, el fin de semana promete ser aburrido pero tranquilo: videojuegos, cinturones de taekwondo colgados como testimonio de años de disciplina marcial, y la soledad de una casa vacía. Pero cuando el atardecer desciende, algo inimaginable ocurre. Un estruendo ensordecedor, como un bosque completo derrumbándose, hace que el suelo se incline con violencia. La casa se sacude mientras Alex intenta comprender el caos. Atrapado bajo los escombros de su habitación, rodeado de polvo y humo ardiente, debe luchar contra el pánico creciente. El calor aumenta minuto a minuto. Con la determinación que años de artes marciales le han enseñado, logra escapar del infierno, trepando a través del desván en llamas para alcanzar la escalera de emergencia. Al salir al jardín trasero, descubre que su casa arde consumida por fuego. Pero lo más perturbador no es el incendio: es el silencio profundo. Los teléfonos no funcionan. Las comunicaciones se han cortado. En la distancia, cuatro columnas de humo se elevan hacia el cielo. Los bomberos responden al llamado, pero incluso ellos parecen confundidos. En cuestión de minutos, la realidad que Alex conocía—la electricidad, la tecnología, la seguridad—ha desaparecido. El mundo tal como fue conocido ha muerto, y uno nuevo, hostil e imprevisible, comienza a nacer.