Libros
En la madrugada, después de una cena entre amigas, Luján Argüelles descubre que sus mejores historias ya estaban en la mesa. Así nace este retrato irónico de mujeres contemporáneas: Romina, la casada perfecta que no deja de proclamar su…
Formatos disponibles
En la madrugada, después de una cena entre amigas, Luján Argüelles descubre que sus mejores historias ya estaban en la mesa. Así nace este retrato irónico de mujeres contemporáneas: Romina, la casada perfecta que no deja de proclamar su dicha; Candela, romántica de historias truncadas; Sara, vital y desenfrenada. Bajo la metáfora de «Cenicientas con tacones de quince centímetros», la autora disecciona arquetipos femeninos de la década de 2010, mostrando que aunque todas persiguen príncipes, sus tacones las convierten en mujeres inconformistas que no se acomodan.
Una noche, después de que los editores de Martínez Roca le proponen escribir un libro, Luján Argüelles se debate entre copas de chardonnay y una pregunta fundamental: ¿sobre qué escribir? La respuesta llega cuando reúne a sus amigas en una cena: allí, entre confesiones, risas y debates sobre amores fallidos, descubre la materia prima de su obra.
Sin pretensiones de novela, «Cenicienta llevaba tacones de 15 cm» es un ensayo satírico que retrata la realidad de un grupo de mujeres españolas en los años diez del siglo XXI. La metáfora del título lo dice todo: como la heroína de cuento de hadas, todas buscan su príncipe azul, pero la altura de sus stilettos las sitúa en una perspectiva completamente distinta, la de mujeres inconformistas que se niegan a acomodarse.
El libro presenta un elenco de arquetipos femeninos contemporáneos. Romina es la casada perfecta, la madre abnegada que en cada encuentro proclama su dicha matrimonial con una intensidad casi sospechosa; Candela, la romántica de corazón quebrado que colecciona historias de amor fallidas pero sigue soñando con un hogar propio; Sara, la mujer desenfrenada cuya agenda está saturada de encuentros; y otras más, cada una encarnando un estereotipo femenino de nuestro tiempo.
Con tono burlón e irónico, Argüelles expresa su escepticismo ante la felicidad que Romina proclama, sugiriendo que bajo tanta perfección se esconde una mujer que ha elegido la ilusión sobre la verdad incómoda. Es, al fin y al cabo, una Cenicienta que nunca se quitó los tacones.
Lo singular de esta obra es su reivindicación de la inconformidad femenina. La altura de los tacones representa la capacidad de elegir, de no acomodarse, de buscar sin encontrar quizá, pero buscando de verdad. Es una apología de las mujeres que se niegan a la comodidad de la mentira, aunque ello las condene a seguir buscando eternamente, como esos premios de Danone que decían «Siga buscando».