Libros
En el invierno de 1539, en el pueblo pirenaico de Artigue, se casan Bertrande de Rols y Martin Guerre, dos niños de once años cuyo matrimonio sella la paz entre familias enemigas desde hace generaciones.
Formatos disponibles
En el invierno de 1539, en el pueblo pirenaico de Artigue, se casan Bertrande de Rols y Martin Guerre, dos niños de once años cuyo matrimonio sella la paz entre familias enemigas desde hace generaciones. Esta novela histórica narra cómo un arreglo feudal desencadena una historia de identidad, pasión y verdad que atravesará décadas. Basada en documentos de la época, la obra de Janet Lewis recupera uno de los casos más desconcertantes de la justicia francesa del siglo XVI.
En el invierno de 1539, en el pueblo de Artigue, enclavado en los Pirineos gasconos, se sellan los destinos de dos familias campesinas con el matrimonio de sus hijos pequeños: Bertrande de Rols y Martin Guerre, ambos de apenas once años. La ceremonia es el punto final de una ancestral enemistad que remonta a tres generaciones atrás, cuando una broma desafortunada de un bisabuelo De Rols ofendió profundamente al bisabuelo Guerre, encendiendo un odio que se propagó por toda la mesnada de ambas casas. Ahora, con el nacimiento simultáneo de dos vástagos, la solución parece inevitable: comprometer a los niños en sus mismas cunas.
La novela comienza aquella noche de bodas, cuando Bertrande, una niña asustada y desorientada, descubre que su marido no desea sino dormir, rechazando cualquier intimidad. En la cocina principal de la casa Guerre, entre mesas improvisadas sobre caballetes, música de violines y el aroma del asado, nadie presta verdadera atención a la pequeña novia. Pero será esta mujer, en apariencia insignificante, quien protagonizará uno de los casos más desconcertantes de la justicia francesa del siglo XVI: un litigio sobre identidad y verdad que hará tambalear los cimientos de lo que se cree cierto.
Basada en documentos históricos analizados por juristas como Etienne Pasquier y el relator del proceso Jean Coras, la novela de Janet Lewis recupera con precisión narrativa una historia donde nada es lo que parece. La obra rastrea cómo un arreglo feudal destinado a sellar la paz entre familias desencadena una cadena de eventos que llevarán a Bertrande a experimentar tanto dicha inesperada como un sufrimiento extraño e impredecible, todo bajo el peso de una verdad que la justicia de su época apenas logra comprender.