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En una gasolinera helada de Ámsterdam, la detective Lotte dispara contra un joven asaltante. Lo que comienza como un incidente menor se convierte en una pesadilla cuando el herido, Ben van Ravensberger, revela que su tío ha confesado un…
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En una gasolinera helada de Ámsterdam, la detective Lotte dispara contra un joven asaltante. Lo que comienza como un incidente menor se convierte en una pesadilla cuando el herido, Ben van Ravensberger, revela que su tío ha confesado un asesinato. Mientras investiga a este millonario impune, Lotte enfrenta el caso de Wendy Leeuwenhoek y sus propios traumas sin resolver. Un thriller que explora la delgada línea entre justicia y obsesión en el invierno holandés.
En las calles heladas de Ámsterdam, donde el frío extremo congela los canales y la nieve cubre los tejados, la detective Lotte se mueve entre escenas de crimen y pesadillas recurrentes. Veterana de la policía criminal con más de una década de servicio, lleva el peso de traumas no procesados. Sus noches son un infierno de insomnio que rechaza tratar con medicamentos; sus días, una búsqueda de justicia que roza la obsesión.
Una madrugada, en una gasolinera desierta, Lotte es testigo de un asalto violento. Su disparo deja herido a Ben van Ravensberger, un joven estudiante de Derecho con una información bomba: su tío, el millonario Ferdinand van Ravensberger, ha confesado haber cometido un asesinato. No recientemente. Hace seis años. Lotte, que lleva meses investigando la muerte de Wendy Leeuwenhoek—hallada en avanzado estado de descomposición—se ve ahora atrapada en una trama que vincula dos crímenes y un hombre que aparentemente actúa con impunidad total.
La novela explora la mente de una detective que rechaza la ayuda profesional, cuyas defensas se erosionan bajo el frío implacable y la presión de un caso que desafía tanto su rigor profesional como su capacidad de discernimiento moral. Entre los pasillos de la comisaría de Marnixstraat y las nevadas del invierno holandés, Lotte debe confrontar no solo a un criminal, sino también a los demonios que llenan sus propias noches insomnes.