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Un mandarín chino del siglo XII es enviado por su amigo, un inventor de un salto matemático en el tiempo, al futuro lejano: mil años después. Kao-tai despierta en una K'ai-feng irreconocible, transformada en una metrópolis ruidosa y sucia,…
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Un mandarín chino del siglo XII es enviado por su amigo, un inventor de un salto matemático en el tiempo, al futuro lejano: mil años después. Kao-tai despierta en una K'ai-feng irreconocible, transformada en una metrópolis ruidosa y sucia, poblada por gigantes de narices enormes que hablan un idioma ininteligible. A través de cartas dirigidas a su amigo Dji-gu, Kao-tai relata con asombro y horror su encuentro con este mundo incomprensible: máquinas de hierro que se desplazan sin caballos, calles de piedra, ruinas de sus antiguos palacios. Debe esperar ocho meses para poder regresar a su tiempo.
Kao-tai, mandarín erudito de la dinastía china, es enviado por su amigo Dji-gu en un extraordinario salto temporal que lo proyectará mil años hacia el futuro. Desde el puente sobre el Canal de las Campanas Azules, Kao-tai es elevado por una fuerza invisible que lo transporta a través de los siglos. Al despertar, descubre una realidad aterradora: la ciudad que un día fue K’ai-feng es irreconocible. Las colinas han desaparecido, los antiguos palacios fueron demolidos, y en su lugar se alzan torres de casas apiladas. El cielo está velado por humo constante, el río alteró su curso, y todo es ruido ensordecedor y suciedad omnipresente. Lo más desconcertante es el encuentro con los habitantes del futuro: gigantes de narices desproporcionadas que emiten un lenguaje completamente incomprensible mediante gritos constantes, vistiendo ropas grises sintéticas. Su primer encuentro es traumático: casi es arrollado por un vehículo de hierro sin caballos que circula a velocidades imposibles. Kao-tai descubre máquinas motorizadas que se desplazan caóticamente sin sufrir colisiones constantes. Atrapado en este mundo alienante, establece contacto con el señor Shi-shmi, quien se convierte en su guía involuntario. A través de cartas secretas, Kao-tai confía a su amigo Dji-gu sus observaciones, miedos y fascinación por este futuro desolador. Debe esperar ocho meses para su regreso: ocho meses en una K’ai-feng que ya no es K’ai-feng.