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Una crítica profunda y sin concesiones dirigida al rey Luis XIV sobre su gobierno, su falta de justicia y la ruina del reino. Fénelon expone cómo las guerras de conquista, los consejos aduladores y el abandono de la virtud han llevado a…
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Una crítica profunda y sin concesiones dirigida al rey Luis XIV sobre su gobierno, su falta de justicia y la ruina del reino. Fénelon expone cómo las guerras de conquista, los consejos aduladores y el abandono de la virtud han llevado a Francia a la miseria, mientras el pueblo sufre hambre y desesperación. Un acto de extraordinaria libertad intelectual para su época.
Fénelon presenta una reflexión profunda sobre el poder real y sus deberes morales. Critica sin ambages a Luis XIV por haber abandonado los principios de justicia y virtud que debieron guiar su reinado. El monarca, educado en la desconfianza y los celos, rodeado de ministros aduladores que alimentan su vanidad, ha convertido la gloria en un ídolo que lo ciega moralmente. La acusación más grave recae sobre la guerra de Holanda de 1672, presentada como el origen de todas las injusticias posteriores. Fénelon argumenta que ninguna guerra emprendida por gloria o venganza puede ser justa, y por tanto todas las conquistas carecen de legitimidad moral, sin importar que tratados posteriores las ratifiquen. Un pueblo vencido no firma en libertad: firma «con el cuchillo en la garganta». Mientras Luis XIV celebra sus victorias, Francia se desmorona. Los campos se abandonan, las ciudades se despueblan, el hambre asola a un pueblo que otrora lo amaba. Los impuestos para financiar guerras de gloria arrancan del pobre el pan ganado con el sudor de su frente. El rey ha destruido la mitad de los recursos reales del interior para perseguir conquistas exteriores vacías. Fénelon señala cómo los ministros corruptos, en especial el arzobispo adulador y un confesor ignorante, perpetúan esta ceguera. El consejero que debería decir verdades incómodas prefiere la cobardía del silencio. El religioso elevado a ministro de Estado carece de la virtud necesaria para guiar la conciencia real. La solución es radical: Luis XIV debe humillarse, pedir paz, renunciar a sus conquistas injustas y convertirse en cristiano auténtico. Fénelon osa decirle que practica una religión de supersticiones y bagatelas, no de verdad evangélica. Este documento representa uno de los actos de valor intelectual más notables del siglo XVII: al mismo tiempo carta pastoral, tratado de filosofía política y sermón profético contra el absolutismo desvinculado de la justicia.