Libros
Una joven abandona Los Ángeles y una relación sin futuro para regresar a su pueblo natal en Oklahoma en busca de redención personal. Cansada de la vida urbana y de dependencias emocionales, se permite una pausa reflexiva en casa de sus…
Formatos disponibles
Una joven abandona Los Ángeles y una relación sin futuro para regresar a su pueblo natal en Oklahoma en busca de redención personal. Cansada de la vida urbana y de dependencias emocionales, se permite una pausa reflexiva en casa de sus padres. En una noche de celebración navideña en un bar local, conoce a un misterioso vaquero que despierta en ella una atracción instantánea. Lo que comienza como un encuentro fugaz bajo el humo del tabaco se convierte en una noche inolvidable que transformará completamente su vida.
Tras cuatro años en Los Ángeles junto a J, una joven descubre que se ha vuelto patética y dependiente. Anhela la libertad, esa sensación de ser nuevamente ella misma. Empaca sus sueños californianos y regresa a su pueblo de infancia en Oklahoma, buscando claridad y propósito.
La transición no es fácil. Se entierra en la cama de su juventud, entre sábanas de algodón de trescientos hilos, acompañada por su perro Puggy Sue. Su hermano Mike le trae compañía; su abuela Ga-Ga, reuniones en el pueblo vecino. Pero ella se siente demasiado grande para ese mundo pequeño.
Tras intentos fallidos con hombres locales —Tracy el abogado demasiado mayor, Jack el profesor británico demasiado joven, el señor B obsesionado— se prepara para Chicago. Pero una noche navideña en el J-Bar, todo cambia.
Entre el humo del tabaco ve a un vaquero alto, fuerte y misterioso. Pantalones tejanos azul oscuro, botas, cerveza. Lo que captura su atención es su cabello plateado sobre un rostro juvenil: elegante, curtido, como un personaje de Cary Grant.
Se acerca disimuladamente por las cerezas. Necesita verle las manos. Grandes y fuertes. Hablan. Pierden la noción del tiempo, como Tony y María en West Side Story.
Descubre que es de la cuarta generación de una familia de rancheros. Su tatarabuelo llegó de Escocia a finales del siglo XIX; sus descendientes se establecieron como criadores. Esta noche tiene planes: cocinar pavos de Navidad para necesitados.
Cuando se despide, ella queda devastada. Espera su llamada al día siguiente. Pasa una semana. Un mes. Nada. Solo el recuerdo de sus ojos azul-verdosos, sus bíceps, sus modales tranquilos.
Intenta convencerse de que no importa, de que pertenecen a mundos distintos. Pero ese vaquero la persigue como un fantasma en el humo del J-Bar, una pregunta sin respuesta sobre el destino y las segundas oportunidades.