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Caracas, 1990. Mónica, una joven de diecinueve años que trabaja como aprendiz de secretaria en la Torre del Banco, experimenta una obsesión arrebatadora cuando su mirada se cruza con la de Leguizamón, un misterioso empleado de la Agencia…
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Caracas, 1990. Mónica, una joven de diecinueve años que trabaja como aprendiz de secretaria en la Torre del Banco, experimenta una obsesión arrebatadora cuando su mirada se cruza con la de Leguizamón, un misterioso empleado de la Agencia Central. Lo que comienza como una atracción silenciosa se transforma en una búsqueda furtiva, tejida entre depósitos innecesarios y encuentros en la cafetería. Pero un prólogo inquietante sugiere que el destino tiene planes más profundos, y que este encuentro casual es apenas el comienzo de algo que cambiará para siempre la vida de Mónica.
En Caracas, durante enero de 1990, Mónica es una joven de diecinueve años que se incorpora a su primer empleo formal como aprendiz de secretaria bancaria en la imponente Torre del Banco, un coloso negro de treinta y cinco pisos que domina la avenida San Bernardino. La vida de Mónica transcurre entre los rutinarios depósitos de contabilidad, los pasillos azules de oficinas y la cafetería intercambiando secretos con sus dos mejores amigas del banco: Delinett, una morena bromista y derrochadora, e Ivonne, una soñadora sensible.
La monotonía de esta existencia laboral se quiebra cuando Mónica presencia un encuentro fugaz con un hombre de ojos rasgados, hoyuelos inquietos y un mechón de cabello negro que cae sensualmente sobre su frente. El desconocido es Leguizamón, un empleado de la Agencia Central cuyo nombre ella descubre solo después de semanas de obsesiva vigilancia. Lo que comienza como una atracción casual se convierte en una compulsión: Mónica realiza depósitos innecesarios, retiros ficticios de su propia cuenta, y organiza sus jornadas alrededor de la posibilidad de verlo.
Entre miradas robadas que se cruzan en silencio y encuentros accidentales, la novela teje una historia de obsesión romántica ambientada en la arquitectura corporativa de los noventa. Pero el prólogo advierte de algo más profundo: un encuentro previo con un hombre de mirada penetrante que pronunció palabras proféticas, describiendo a Leguizamón como una “Cajita de Pandora” que sorprenderá a Mónica. Así comienza una búsqueda que entrelaza lo cotidiano y lo inexplicable, donde una joven descubre en la obsesión el primer síntoma de un destino que apenas comienza a revelarse.