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En septiembre de 1975, en la hacienda Casablanca, se cruzan los destinos de Octavio Vallejo, patriarca del café en sus últimos días, y Gaviota, una recolectora con hambre de educación y libertad.
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En septiembre de 1975, en la hacienda Casablanca, se cruzan los destinos de Octavio Vallejo, patriarca del café en sus últimos días, y Gaviota, una recolectora con hambre de educación y libertad. Esta crónica narrativa teje la historia de dos mundos antagónicos: el de la élite cafetera y el de los jornaleros itinerantes que sustentan la economía del país. Gaitán Salom reconstruye la atmósfera del universo cafetero a través de personajes arraigados en la tradición, la ilusión de la cosecha y los secretos tras los muros de las haciendas.
En 1990, la televisión colombiana encomendó a Fernando Gaitán Salom la tarea de escribir una historia que capturara el universo del café, tema vital para la economía y la cultura del país que hasta entonces no había sido abordado por la pantalla. Tras una exhaustiva investigación que lo llevó a los cafetales en época de cosecha, a los despachos de exportadores y a la Federación Nacional de Cafeteros, Gaitán Salom construyó una nueva realidad narrativa, alejada tanto de novelas previas como de idealizaciones ingenuas.
Ambientada en septiembre de 1975, esta crónica narrativa cuenta el encuentro entre Octavio Vallejo, patriarca del café en sus últimos días de vida, y Gaviota, una recolectora de dieciocho años que carga en sus manos la ilusión de escapar al destino nómada de su gente. En la hacienda Casablanca, monumento a la tradición centenaria de una de las cuatro familias más poderosas del mundo del café, dos universos se cruzan: el de la oligarquía que controla los precios en las bolsas mundiales y el de los jornaleros itinerantes que sustentan la riqueza con su trabajo precario.
La novela penetra en los secretos de ambos mundos: en Octavio, viudo de su propia vida oficial, que años tras año retorna a la hacienda sin explicación aparente; en Gaviota, diferente de sus compañeros recolectores por su sed de educación y sus libros heredados, símbolo de una resistencia silenciosa contra la pobreza que la rodea. Gaitán Salom entreteje las complejidades de la economía cafetera mundial con la mitología y los sueños de los personajes, creando una crónica que es simultáneamente documento histórico y testimonio de humanidad.