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Una novela de memoria y tradición oral que recupera historias olvidadas de Vilanova de Alba. A través del encuentro del narrador con Quintín de Borela, un viejo contador de historias, emergen los relatos que circulaban entre la gente…
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Una novela de memoria y tradición oral que recupera historias olvidadas de Vilanova de Alba. A través del encuentro del narrador con Quintín de Borela, un viejo contador de historias, emergen los relatos que circulaban entre la gente durante los años oscuros de la guerra civil y la posguerra. Un viaje por la memoria colectiva donde la tradición del «cantar de ciego» se convierte en testigo de un tiempo que no quería recordarse, pero que no podía ser olvidado.
«Tiempo de afinación y fuga» se construye como un «cantar de ciego», la antigua tradición de juglares que recorrían plazas contando historias. El narrador, ya adulto, rememora el encuentro en su infancia con Quintín de Borela, un anciano contador que acudía a los velorios de Vilanova de Alba para honrar a los difuntos con relatos de sus vidas, reales o magnificados por la oralidad.
La novela se sitúa en Vilanova de Alba, antigua capital de las rías gallegas, localidad cuya prosperidad había quedado atrás. Todo comienza en un velatorio nocturno durante una tormenta, donde Quintín teje historias entrelazadas: la del Pasamundos, la del mineral, la fantasía del wolfram que encendió ambiciones. Pero bajo estos relatos públicos late una historia más profunda: la de la Guerra Civil Española y sus cicatrices invisibles.
A través de fragmentos de memoria emergen personajes como la misteriosa Americana, los tíos desaparecidos o presos, el Fuco Fariña, el silencio piadoso de los mayores queriendo proteger a los niños del horror vivido. La novela es un ejercicio de memoria recuperada: lo que antes se susurraba o callaba deliberadamente, lo que flotaba en el aire sin nombrarse, ahora se levanta como monumento de palabras.
El narrador reconoce que los hechos están documentados en archivos y testimonios, pero sabe que la verdad se entrelaza con los adornos de la tradición oral, con nombres cambiados, con silencios protectores. Es una celebración de la persistencia de la memoria colectiva a través de la palabra hablada, donde el «cantar de ciego» se revela como resistencia contra el olvido impuesto. El ritmo de la prosa busca reproducir la cadencia de esos relatos transmitidos de boca en boca, un río que fluye llevando consigo los restos de un naufragio que nunca termina de hundirse.