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Graciela, una mujer de treinta años atrapada en ciclos de autosabotaje emocional, huye de una relación abusiva con Fabio tras una paliza que la marca para siempre.
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Graciela, una mujer de treinta años atrapada en ciclos de autosabotaje emocional, huye de una relación abusiva con Fabio tras una paliza que la marca para siempre. En su fuga, la línea entre realidad y sueño se disuelve, sumergiendo al lector en un viaje alucinante donde los traumas del pasado se entrelazan con alucinaciones presentes, creando una narrativa que cuestiona la naturaleza de la percepción y la recuperación.
Graciela es una treintañera atrapada en patrones cíclicos de autodestrucción romántica. Se ve obligada a huir cuando Fabio, su pareja, le revela una faceta brutal: la de una bestia depredadora que contrasta con el galante caballero que conoció. Una paliza la marca para siempre y destruye cualquier esperanza de redención.
Desesperada por desaparecer, se corta el cabello y baja de un taxi sin mirar atrás. Cree que la distancia física puede borrar heridas emocionales acumuladas durante tres décadas. Pero lo que comienza como huida se convierte en descenso vertiginoso por un paisaje mental fragmentado.
Camina por calles peligrosas, busca refugio en una cafetería donde se cruza con una adolescente, y es atacada en intento de robo que precipita un estado de consciencia incierto. Entre alucinaciones visuales, traumas corporales y efectos de sustancias desconocidas consumidas en una fiesta, la realidad comienza a disolverse.
De regreso en su departamento —o quizá nunca lo abandonó— Graciela experimenta cascada de eventos imposibles: comida que muestra signos de degradación semanal en horas, libros que migran inexplicablemente de lugar, y ojos azules de un desconocido que la visitan en momentos íntimos. El tiempo pierde estructura lineal.
Tejida en narrativa fragmentada está obsesión con Patrick Witt, ídolo adolescente que simboliza arquetipo de hombre que persigue una y otra vez. Su ciclo de reemplazos emocionales explica vulnerabilidad ante Fabio e incapacidad para reconocer abuso hasta tarde.
La obra emerge como viaje psicológico donde nostalgia por inocencia perdida, vergüenza de inmadurez persistente y trauma de violencia convergen en narrativa que desafía límites entre realidad, sueño y alucinación.