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Un residente de medicina interna en un hospital de Nueva York lucha contra la absurdidad del sistema sanitario. Mientras combate la falta de personal, la negligencia administrativa y sus propios demonios, presencia la muerte de una…
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Un residente de medicina interna en un hospital de Nueva York lucha contra la absurdidad del sistema sanitario. Mientras combate la falta de personal, la negligencia administrativa y sus propios demonios, presencia la muerte de una paciente durante su turno nocturno. En un día que comienza con un robo a mano armada y continúa con flirteos en los pasillos, el protagonista descubre que la medicina moderna es poco más que teatro de la muerte, donde los médicos son actores en una farsa cada vez más difícil de sostener.
En los pasillos del Hospital Manhattan Catholic, un residente de medicina interna sobrevive a las noches más largas y sórdidas de su carrera. El relato comienza en la madrugada, cuando el protagonista camino a su turno es atacado por un delincuente desesperado. Con una frialdad profesional que no tiene nada que ver con la medicina, neutraliza la amenaza y lleva al atacante al hospital, donde lo atiende como lo haría con cualquier otro paciente.
Una vez en el turno, el caos es palpable. El residente interactúa con el sistema sanitario en colapso: enfermeras que desaparecen, colegas explotados como esclavos del régimen administrativo, pacientes cuyas quejas legítimas se pierden en la burocracia médica. Conoce a Stacey, una visitadora médica que flirtea profesionalmente en los pasillos del hospital, representante de la comercialización de la medicina moderna.
La tensión escalada cuando el residente descubre que una paciente ha muerto durante la noche sin vigilancia adecuada: las constantes vitales registradas fueron normales hasta el final, un detalle que expone la negligencia sistémica del hospital. El cuerpo cuenta la verdadera historia de desatención.
Entre sus interacciones con pacientes como Duke Mosby, un veterano negro de noventa años que se fuga del hospital en pleno invierno, el protagonista se ve obligado a cuestionar el sentido de su profesión. La medicina ha devenido en un juego de papeles administrativos donde los pacientes son números y los médicos, cómplices indefensos de un sistema que prioriza la ganancia sobre la vida.
Con humor cáustico y despiadado, la novela retrata la corrupción de la profesión médica, la explotación laboral de los residentes y la futilidad de luchar contra máquinas burocráticas que destrozan tanto a pacientes como a sanadores. Es un grito de protesta disfrazado de narrativa negra, donde cada interacción revela un nuevo nivel de absurdo y cinismo dentro de una institución dedicada a la sanación.