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Un oficial de la Armada que fue guardia de honor personal de Hugo Chávez desde 1998 deviene testigo presencial de los pilares criminales del régimen: tráfico de drogas con las FARC, lavado de dinero, corrupción sistemática.
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Un oficial de la Armada que fue guardia de honor personal de Hugo Chávez desde 1998 deviene testigo presencial de los pilares criminales del régimen: tráfico de drogas con las FARC, lavado de dinero, corrupción sistemática. Bajo Diosdado Cabello ve incrementarse operaciones ilícitas: cargamentos de cocaína, efectivo en maletas, búnkeres escondidos en fincas rurales. En 2014, tras represalias internas, decide romper el silencio y contacta con la DEA para convertirse en testigo federal crucial contra el aparato chavista.
En una finca de Barinas, de madrugada, Leamsy Salazar descubre una trampilla en el suelo y desciende a un búnker subterráneo. Sus ojos se topan con montañas de fajos de billetes apilados de pared a pared: la corrupción tiene forma material. Este es el instante que abre el testimonio de quien fue guardia de honor presidencial de Hugo Chávez, revelando cómo el régimen revolucionario fue construido como narcoestado. Oficial de la Armada reclutado en 1998, Salazar tuvo acceso a los secretos más oscuros de una revolución que se transformó en sistema de enriquecimiento criminal. Inicialmente cerca de Chávez, después bajo órdenes de Diosdado Cabello, presenció el andamiaje completo: negociaciones con guerrillas colombianas, lavado de dinero a través de la petrolera estatal, tráfico de cocaína internacional, y fortunas escondidas en búnkeres clandestinos diseminados por los llanos. La narrativa desentraña cómo la ideología revolucionaria mutó en sofisticada máquina de saqueo. Chávez aparece no como estratega político frustrado sino como arquitecto de fraude sistemático desde el origen. Sus sucesores continuaron y expandieron el proyecto, corrompiendo instituciones militares y civiles para convertir al Estado en empresa criminal. Cada revelación de Salazar expone la brecha entre el discurso igualitario y la práctica de despojo. En 2014, víctima de represalias internas tras descubrir secretos demasiado comprometedores, Salazar rompe el silencio. Contacta con la DEA de Estados Unidos, huye a través de Bahamas y República Dominicana hacia Madrid, y finalmente se convierte en testigo federal ante el gran jurado en Nueva York. Su testimonio abre expedientes criminales que acusan formalmente a figuras clave del régimen de narcotráfico, conspiración y enriquecimiento ilícito.