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Una obra que reimagina la historia de Turquía, desmantelando el tópico decimonónico del «hombre enfermo de Europa». Adrián Mac Liman narra el peregrinaje de los turcomanos desde las estepas de Asia Central hasta la creación del Imperio…
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Una obra que reimagina la historia de Turquía, desmantelando el tópico decimonónico del «hombre enfermo de Europa». Adrián Mac Liman narra el peregrinaje de los turcomanos desde las estepas de Asia Central hasta la creación del Imperio otomano, revelando los complejos entrecruzamientos étnicos y religiosos que transformaron Asia Menor. De los esplendores hitita y bizantino a la caída de Constantinopla, este ensayo recupera milenios de civilización que modelaron una de las potencias euroasiáticas más influyentes.
Adrián Mac Liman desafía la narrativa occidental que reduce Turquía a un anacronismo imperial decadente. A través de un recorrido erudito desde los tiempos remotos de Asia Central, recupera la riqueza histórica de un territorio que albergó algunas de las civilizaciones más esplendorosas de la humanidad.
El análisis comienza con un preludio evocador: las noches de una aldea balcánica donde Radio Ankara transmitía melodías orientales, metáfora de un Oriente incomprendido por Occidente. Esta atmósfera personal introduce una pregunta fundamental: ¿cómo llegó a ser Turquía lo que es?
Mac Liman rastrea el origen de los turcos en las estepas de Asia Central, donde durante más de mil años permanecieron tribus altaicas hasta que la sequía y el hambre las impulsaron hacia Anatolia en el siglo XI. Inicialmente chamánicos, estos pueblos experimentaron una transformación religiosa con la llegada del islam, configurándose como fuerzas militares que conquistarían territorios que antes dominaban bizantinos y persas.
El libro examina la diversidad de pueblos turcos: desde los selyúcidas, que fundaron imperios en Persia y Mesopotamia, hasta los kumanos rubios que prosperaron en Europa, pasando por los misteriosos jázaros del Caspio que adoptaron el judaísmo como barrera confesional. Cada pueblo contribuyó a un mosaico cultural donde convivían creencias, idiomas y tradiciones.
La narración se concentra posteriormente en el sultanato de Rüm, ese Estado fascinante que ocupó dos tercios de Anatolia tras las victorias selyúcidas. Con Konya como capital espiritual, donde Rumi fundó la orden de los derviches giróvagos, Rüm se convirtió en centro de irradiación mística y comercial. Los selyúcidas respetaron las religiones de griegos, sirios y armenios, mientras reactivaban las antiguas rutas comerciales que conectaban Europa con Asia.
La invasión mongola de 1243 fragmentó el sultanato en múltiples emiratos, abriendo paso al ascenso de una nueva dinastía: los otomanos. Mac Liman dedica las páginas finales al surgimiento de esta estirpe, desde Ertugrul bey, quien fundó el principado de Söğüt como recompensa por su apoyo al sultán selyúcida, hasta Osmán Gazi, quien se atrevió a proclamar su independencia en 1290.