Libros
Una directora de escuela convoca a una madre para revelarle un acto de violencia brutal: su hijo ha estrangulado una ardilla ante sus propios ojos.
Formatos disponibles
Una directora de escuela convoca a una madre para revelarle un acto de violencia brutal: su hijo ha estrangulado una ardilla ante sus propios ojos. La mujer regresa a casa paralizada, contemplando a un niño que aparenta normalidad inquietante. Mientras tanto, Caro se muda a un pueblo de montaña con su marido en un último intento por salvar su matrimonio destrozado. Aislada entre bosques y precipicios, deberá confrontar verdades incómodas sobre el amor, la identidad y la cárcel dorada de la pareja.
El camino de entrada está plagado de hojas secas cuando la novela comienza, con un olor nauseabundo que anticipa lo oscuro que está por revelarse. Una directora de escuela convoca a la madre de Darío para revelarle un acto de violencia que ha presenciado: el niño, tímido e inocente en apariencia, ha estrangulado una ardilla mientras sus compañeros volvían al aula. Paralizada ante lo que observa, la directora ve cómo el pequeño asesino levanta la vista hacia el horizonte con ojos vidriosos, como si su alma hubiera sido extraída de su cuerpo. La madre regresa a casa destrozada, confrontando a su hijo a través del espejo retrovisor, encontrando solo respuestas monosílabas y esa mirada de acero que hiela su columna vertebral.
Paralelamente, Caro llega a La Cumbrecita, un pueblo de montaña donde su marido Alejandro pretende salvar un matrimonio en ruinas mediante el aislamiento. Ella sube las empinadas calles del pueblo como quien asciende hacia una verdad incómoda: cada paso es una pregunta sobre sus decisiones, sobre si la distancia física puede sanar heridas emocionales profundas. En una casa llamada paradójicamente ‘Libertad’, con enormes ventanales que la exponen sin protección ante el precipicio, Caro deberá confrontar verdades dolorosas sobre el amor, la identidad y la posibilidad de estar verdaderamente sola por primera vez en su vida.
La novela teje estos dos relatos para explorar la fragilidad de las estructuras que creemos sólidas: la familia, el matrimonio, la normalidad cotidiana que oculta secretos. Con un lenguaje intensamente introspectivo, especialmente en el monólogo interno de Caro, la obra desmorona la ilusión de seguridad que recubre tanto la violencia explícita de un acto criminal como la silenciosa agonía de una pareja que se desconoce. Se sitúa en la tradición contemporánea que examina los abismos entre géneros.