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Estudio histórico-político que deconstruye el culto a Bolívar para restituirlo como producto de fuerzas concretas: la lucha económica criolla contra el monopolio español, los ejércitos multirraciales de esclavos, pardos, mestizos e indios,…
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Estudio histórico-político que deconstruye el culto a Bolívar para restituirlo como producto de fuerzas concretas: la lucha económica criolla contra el monopolio español, los ejércitos multirraciales de esclavos, pardos, mestizos e indios, y los conflictos con otros líderes de la independencia. Miguel Acosta Saignes rechaza la sacralización historiográfica del Libertador como semidiós infalible, presentándolo como extraordinario ser humano pleno de contradicciones cuyas utopías políticas fueron frustradas por realidades de clase.
Miguel Acosta Saignes ofrece una reinterpretación radical de Simón Bolívar, rechazando el «culto» historiográfico que ha momificado al Libertador en figura intocable, tergiversable según conveniencias políticas. Contra quienes lo presentan como semidiós cuyos designios prefiguraban el futuro, el autor lo sitúa como producto necesario de fuerzas históricas concretas: la pugna entre criollos propietarios y monopolio español, la contradicción entre africanos esclavizados y república haitiana emancipada, rivalidades imperiales europeas en el Caribe.
La independencia americana emerge aquí no como gesta de héroe solitario sino como proceso político-económico multidimensional donde Bolívar sintetiza esfuerzos de miles de combatientes diversos que lo educaron en marchas por Venezuela, Nueva Granada, Perú, los Andes. Fueron ejércitos de esclavos bravísimos, pardos, mestizos, indios, blancos criollos; generales como Mariño, Páez, Sucre; civiles como Revenga, Roscio, Zea. Bolívar fue combatido con frecuencia por Santander, limitado por congresos, cuestionado en Bolivia cuando propuso reformas radicales, al fin abandonado en su patria.
Acosta Saignes examina las raíces económicas coloniales: desde 1749 con Francisco de León protestando contra la Compañía Guipuzcoana, hasta los mantuanos del XVIII aspirando a libertad comercial. Rastrea la formación de los ejércitos del Llano, producto histórico cuyo significado la historiografía ha falseado sistemáticamente. Dedica atención especial a dos utopías bolivarianas: la Constitución de Bolivia, rechazada cortésmente por convencionalistas bolivianos, y el Congreso Anfictiónico, obstaculizado por Estados Unidos, cuyos sucesores invocarían después el legado confederativo bolivariano para justificar dominios imperialistas disfrazados de alianzas panamericanas.