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Reseña histórica que el Conde de Benalúa, ilustre empresario y mecenas granadino, publica en 1925 como guía para el viajero de cultivado gusto artístico.
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Reseña histórica que el Conde de Benalúa, ilustre empresario y mecenas granadino, publica en 1925 como guía para el viajero de cultivado gusto artístico. A través de una exhaustiva narración que abarca desde los orígenes de Granada en la antigüedad clásica hasta el siglo XVI, la obra combina el rigor de la erudición histórica con una visión poética y romántica. Su figura central es Boabdil, el último rey nazarí, retratado aquí no como monarca apocado sino como valiente capitán de determinada voluntad. El autor busca que el lector no solo conozca la historia de la ciudad y sus monumentos, sino que sienta el esplendor perdido de la civilización andalusí.
Publicada en 1925 por Julio Quesada Cañaveral, Conde de Benalúa y Duque de San Pedro de Galatino, esta obra fue concebida como una reseña destinada al viajero de nivel artístico educado. Su autor, principal impulsor de la modernización turística de Granada durante el primer tercio del siglo XX, buscaba dotar a la ciudad de un compendio que combinase rigor histórico con belleza literaria. La obra inicia con un recorrido por los orígenes remotos de Granada: las civilizaciones prerrománicas de la Bética Oriental, el asentamiento fenicio, las guerras cartaginesas, la conquista romana. Mediante la consulta de autoridades clásicas y documentos eruditos, el Conde reconstruye meticulosamente cada período histórico. No obstante, el corazón verdadero de esta obra reside en su tratamiento de Boabdil, el último monarca nazarí. Contrario a la tradición que lo pintaba como soberano débil, el autor lo presenta como capitán de férrea voluntad y determinación, cuyo trágico destino merece admiración y compasión. Esta reinterpretación se sustenta en investigaciones contemporáneas sobre las capitulaciones de 1492. A través de prosa que alterna datos históricos precisos con lenguaje poético, el Conde invita al lector a experimentar, no meramente a comprender, el esplendor perdido de la Alhambra y de la civilización andalusí.