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Blas es un niño sin escrúpulos que dedica su tiempo a maltratar de manera sistemática y cruel todos los libros que caen en sus manos: los lanza, los destroza, los ensucia y les causa sufrimiento incesante.
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Blas es un niño sin escrúpulos que dedica su tiempo a maltratar de manera sistemática y cruel todos los libros que caen en sus manos: los lanza, los destroza, los ensucia y les causa sufrimiento incesante. Cansados de tanta brutalidad, los propios libros convocan un juicio formal contra él y deciden aplicar una lección ejemplar. Comienza entonces una extraordinaria venganza donde los libros, dotados de vida propia, se enfrentan al pequeño tirano que los ha atormentado.
Blas es un niño extraordinariamente cruel con los libros, quien disfruta deliberadamente con su maltrato y destrucción. No respeta los volúmenes en absoluto: los lanza como proyectiles, los utiliza en peligrosos juegos, los ensucia con comidas pegajosas, los pisa, los abandona a la intemperie y los convierte en blanco de sus perversas gamberradas. Los libros lo temen más que al agua o al fuego, sus enemigos naturales, pues Blas ha llegado incluso a quemarlos y empaparlos deliberadamente.
Sus padres, apasionados por la lectura, desconocen la verdadera naturaleza de su hijo porque Blas es un mentiroso consumado que inventa excusas para justificar la desaparición de sus volúmenes. Asegura falsamente que se los han robado, que los regaló a niños pobres, o que los prestó sin que nadie se los devolviera.
Cansados de soportar tanto sufrimiento y brutalidad, los libros convocan una asamblea nocturna de emergencia. Se reúnen cientos de ejemplares de todos los géneros, tamaños y colores, cada uno maltratado o enterado de la maldad de Blas. Bajo la presidencia de un anciano libro sabio titulado «Lo mejor de todos y para todos», deciden celebrar un juicio formal contra el niño.
Durante el proceso desfilaron un número interminable de libros exponiendo sus historias de horror: un tomo de historia emborronado con jugo de naranja, un libro ilustrado utilizado como felpudo en charcos, cuentos de fantasía abandonados donde pájaros los destrozan, novelas mutiladas con rotuladores. Solo un pequeño volumen de poesías infantiles intenta hablar en defensa de Blas, pero es incapaz de encontrar un argumento positivo.
El veredicto es unánime: Blas debe recibir una lección ejemplar. Los libros no esperarán más para poner en marcha su venganza, pues las bajas entre sus hermanos van en aumento. Así comienza una extraordinaria confrontación donde los propios libros cobran vida para castigar al pequeño tirano, transformando su mundo en un lugar donde la injusticia será finalmente revertida.