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Este ensayo propone reexaminar el conflicto catalán desde una perspectiva inédita: la rivalidad entre Madrid y Barcelona como ciudades globales competidoras.
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Este ensayo propone reexaminar el conflicto catalán desde una perspectiva inédita: la rivalidad entre Madrid y Barcelona como ciudades globales competidoras. Más allá de las explicaciones nacionalistas tradicionales, analiza cómo las deficiencias en las relaciones intergubernamentales españolas y la ausencia de políticas públicas efectivas ante la globalización han alimentado frustración e expectativas de independencia, revelando una crisis estructural más profunda en la arquitectura estatal.
Frente al predominio de interpretaciones nacionalistas que dominan el debate público sobre Cataluña, este ensayo propone una lectura radicalmente distinta del conflicto de independencia. Su argumento central parte de una idea deceptivamente simple: el auge de dos grandes ciudades globales, Madrid y Barcelona, dentro del mismo Estado ha generado tensiones territoriales que las explicaciones convencionales apenas abordan. El autor sitúa el conflicto catalán en el contexto más amplio de la globalización y la europeización de la economía española. Ambas ciudades, tercera y cuarta de Europa en población tras Londres y París, han competido cada vez más intensamente por inversiones, influencia cultural, atractivo turístico y protagonismo en las dinámicas económicas transnacionales. Esta competencia ciudad-global no ha sido acompañada por un Estado capaz de articular políticas públicas coherentes que reconozcan estas nuevas realidades. Simultáneamente, el ensayo identifica un segundo problema estructural: el deterioro sistemático de las relaciones intergubernamentales en España. La ausencia de mecanismos efectivos de coordinación, la falta de claridad en la distribución de responsabilidades y la aplicación indiscriminada de políticas de austeridad tras la crisis de 2008 rompieron los escasos hilos de confianza institucional que aún persistían. El desmantelamiento del Estatuto catalán de 2006 por el Tribunal Constitucional simboliza esta incapacidad estatal para mantener equilibrios territoriales. La obra desafía la simplificación que reduce el conflicto a un enfrentamiento entre nacionalismos. Propone, en su lugar, examinar los intereses materiales concretos de ciudades y regiones, las dinámicas de exclusión política y administrativa que Barcelona ha experimentado respecto a Madrid, y cómo estas dinámicas se entrelazan con estructuras institucionales débiles y patrones culturales cristalizados en el funcionamiento del Estado. El ensayo desarrolla esta reflexión en dos movimientos: primero analiza la escalada de tensiones en el corto plazo, examinando momentos clave del conflicto desde esta óptica de rivalidad ciudad-global; luego examina las deficiencias de políticas públicas concretas que han experimentado tensiones en décadas recientes, especialmente en ámbitos como I+D+I, inversión social y regulación económica, donde la ausencia de una verdadera gobernanza multinivel ha dejado al descubierto la fragilidad de la arquitectura estatal.