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En la Santiago colonial del siglo XIX, Emilio Bacardí escribía entre facturas de ron mientras conspiraba por la independencia de Cuba. Esta obra traza cómo la familia Bacardí, pionera del ron cubano, encarnó los valores patrióticos y…
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En la Santiago colonial del siglo XIX, Emilio Bacardí escribía entre facturas de ron mientras conspiraba por la independencia de Cuba. Esta obra traza cómo la familia Bacardí, pionera del ron cubano, encarnó los valores patrióticos y empresariales que moldearon la isla durante ciento cincuenta años. Desde los orígenes de Don Facundo hasta el exilio revolucionario, la saga Bacardí revela los senderos no transitados de la historia cubana y las figuras que, aunque marginadas por la narrativa castrista, dejaron una huella indeleble en la construcción de una nación.
Sobre la calle Marina Baja de Santiago, en una casa de estuco y ladrillos marcada con el número 32, un joven de pelo oscuro se curva sobre su escritorio junto a una ventana abierta. Emilio Bacardí, hijo del fundador de la compañía de ron que llevaría fama mundial, escribe facturas y registros comerciales mientras sus manos, entre las líneas de negocio, conspiran codificadamente por la independencia de Cuba. Esta escena del siglo XIX encapsula los temas centrales de esta obra: la búsqueda de identidad nacional en una isla colonial, el patriotismo de élites empresariales que desafiaban el orden español, y el destino de las familias criollas en tiempos de revolución.
La historia de la familia Bacardí no es la de capitalistas despiadados, como la historiografía castrista pretendió. Don Facundo, catalán migrado a la isla, revolucionó la producción del ron en los años 1860, creando una bebida más ligera y seca que conquistó Cuba en el mismo momento en que la isla construía su identidad nacional. Su hijo Emilio se convirtió en símbolo de un liderazgo empresarial comprometido: mecenas del béisbol y la música salsa, alcalde democrático de Santiago, conspirador contra la tiranía española. Para la segunda generación, los Bacardí no eran simples destiladores de alcohol, sino guardianes de valores civiles y patrimoniales.
Este libro reconstruye esa narrativa abandonada, situando la saga Bacardí dentro de la tradición de resistencia que caracteriza a Santiago, donde el cacique taíno Hatuey rechazó el cristianismo español en la hoguera. Durante ciento cincuenta años, los Bacardí encarnaron una versión alternativa de la modernidad cubana: empresarial pero patriótica, cosmopolita pero enraizada. Cuando Fidel Castro los expropió y exilió, enterró una historia incómoda: la de que capitalistas responsables podían prosperar en una Cuba libre. Su drama es el drama de Cuba misma, la tensión entre herencia y modernidad, la búsqueda de soberanía en un mundo de potencias rivales.