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Una guía de turismo estadounidense narra con humor satírico su travesía por España, enfrentada a grupos de adolescentes americanos ávidos de experiencias y a conductores de autobús que se comportan como extraterrestres.
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Una guía de turismo estadounidense narra con humor satírico su travesía por España, enfrentada a grupos de adolescentes americanos ávidos de experiencias y a conductores de autobús que se comportan como extraterrestres. Desde Madrid a Marruecos, relata cómo logra que sus turistas disfruten de cada atracción mientras ella aguanta maletas, falta de sueño, pendientes enormes en escenarios flamencos, corderos sacrificados y los impredecibles encuentros que caracterizan cada día en el caótico mundo del turismo.
Una guía de turismo con nombre de batalla —Juani, aunque su verdadero nombre es Tina— narra sus días recorriendo España al frente de grupos de adolescentes estadounidenses. Americana de nacimiento pero españolizada por quince años de vida en este país, Juani es un huracán de energía que debe mantener a flote viajes que van de Madrid a Sevilla, atravesando La Mancha y conquistando la Costa del Sol.
El relato es un catálogo de absurdos y desencantos teñido de ternura. Los conductores de autobús son, para la narradora, una especie de extraterrestres incapaces de entender la filosofía del turismo de masas; conductores hastiados por jornadas eternas, cuyas caras de ‘lechuga ácida’ contrastan con el entusiasmo que demanda su profesión. Juani los comprende sin perdonarlos, riéndose de sus malas caras mientras ella misma sostiene su sonrisa a pesar de estar despierta desde las seis de la mañana.
Con su compañera de profesión Juani (sí, hay otra con el mismo nombre), narra excursiones donde todo puede salir mal. En Córdoba, recorre la Mezquita a cuarenta grados; en Sevilla, observa procesiones de Semana Santa confundidas por los americanos con miembros del Ku Klux Klan. Luego vienen las noches largas sin dormir, los hoteles con escobillas de váter de tiendas chinas pegadas al piso, y la interminable energía de adolescentes que ven todo con los ojos asombrados de quien vive una aventura irrepetible.
La aventura alcanza su punto absurdo en Tetuán, Marruecos, donde una fiesta tradicional marroquí pinta las calles de rojo con la sangre de corderos sacrificados. Una de las turistas cae directamente en una tina de tinte para cueros y pieles, surgiendo teñida de amarillo, perfumada contra su voluntad. Entre el olor penetrante de los tintes, la ropa nueva improvisada y los masajes perfumados, la excursión se convierte en una experiencia que ningún catálogo de viajes podría prometer.
A través de estas historias, Juani reflexiona sobre la juventud, el cansancio, la profesionalidad, y ese particular altruismo del guía turístico que se deja la piel para que otros vivan recuerdos que jamás olvidarán. Es un relato donde el humor es el salvavidas de quien sostiene sonrisas a pesar del agotamiento absoluto.