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En las idílicas playas de Capri, Angelet Verini, una joven de dieciocho años estudiosa y tímida, se ve atrapada entre el destino y las prohibiciones de su madre.
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En las idílicas playas de Capri, Angelet Verini, una joven de dieciocho años estudiosa y tímida, se ve atrapada entre el destino y las prohibiciones de su madre. Un encuentro casual con Alessandro Ricardi, un hombre atractivo y seguro de sí mismo, despierta en ella sentimientos desconocidos. Mientras la química entre ambos es innegable, la protectora madre de Angelet se interpone, desatando un conflicto entre el deseo juvenil y el deber filial.
Capri es el telón de fondo de un encuentro que cambiará la vida de Angelet Verini. A sus dieciocho años, esta joven inteligente y tímida llega a la isla paradisíaca junto a su madre, la doctora Clara, y su inseparable amiga Rosina. Mientras disfrutaba de lo que parecía ser unas vacaciones tranquilas, su mirada se cruzó con la de Alessandro Ricardi, un apuesto empresario de veinticuatro años procedente de Roma.
Desde ese primer encuentro en la playa, Alessandro queda prendado del ángel que ha visto. Su encanto natural, su desenvoltura y su seguridad lo llevan a buscar la forma de acercarse a la joven, quien a pesar de su timidez siente una atracción magnética hacia este extraño que despierta en ella emociones desconocidas.
Lo que comienza como un inocente encuentro en una heladería de la Piazzeta se convierte en un conflicto cuando la madre de Angelet presencia el encuentro. La doctora Clara, protectora y desconfiada, reconoce en Alessandro a un tipo peligroso. Sus experiencias profesionales atendiendo a jóvenes víctimas de relaciones abusivas la llevan a actuar con mano de hierro, prohibiendo a su hija que vea nuevamente al joven.
Entre la curiosidad juvenil, el sentimiento de incomprendimiento y la rebeldía natural de la adolescencia, Angelet se debate. Su madre representa la voz de la experiencia y la protección, pero también la rigidez de quien desconfía de los impulsos del corazón. Alessandro, por su parte, no se rinde fácilmente: persigue a Angelet con la convicción de que el destino los ha unido.
Esta novela explora la tensión entre la libertad personal y el amor filial, entre la inocencia juvenil y la experiencia adulta, en el marco de una isla de ensueño donde la pasión y el conflicto se entrelazan.