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Poema satírico de carácter didáctico que aborda la prostitución como fenómeno social inevitable e ineludible. Dedicado a Dorisa, el autor presenta un tratado versificado que intenta instruir sobre lo que denomina un arte necesario,…
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Poema satírico de carácter didáctico que aborda la prostitución como fenómeno social inevitable e ineludible. Dedicado a Dorisa, el autor presenta un tratado versificado que intenta instruir sobre lo que denomina un arte necesario, justificando su escritura mediante argumentos paradójicos: la ignorancia es más peligrosa que el conocimiento, existen vicios sociales mucho peores, y la educación verdadera reside en la comprensión, no en la negación. Una obra provocadora que cuestiona las hipocresías morales y los dobles estándares de su época.
Esta obra constituye un audaz poema satírico que confronta los códigos morales de su tiempo mediante una defensa paradójica de lo que el autor denomina la ciencia de la prostitución. Estructurado como un tratado didáctico en verso, se dirige inicialmente a Venus pidiendo su favor para exponer enseñanzas sobre un oficio presentado como inevitable en la naturaleza humana. La dedicatoria a Dorisa funciona como puente narrativo, invitando a cuestionar los prejuicios establecidos.
El argumento central sostiene que negar la realidad de ciertos apetitos humanos no los elimina, sino que los condena al secreto y la corrupción. El autor contrasta su supuesto arte con vicios públicos y tolerados: la guerra, el asesinato, el robo y la tiranía política. Si la sociedad erige monumentos a conquistadores que matan millones, ¿por qué condenar lo que presenta como satisfacción mutua y consensuada? Esta inversión de valores expone la selectividad e hipocresía moral establecida.
La obra aborda la educación como defensa fundamental contra los vicios. Argumenta que un joven bien educado no será corrompido por el conocimiento, citando ejemplos del arte clásico, la arquitectura y la anatomía que representan el cuerpo humano sin vergüenza. Funciona menos como promoción del vicio que como espejo crítico de la sociedad que la rechaza.
Con lenguaje virulento y provocador, mantiene tensión constante entre ironía, sátira mordaz y argumentos racionales, jugando deliberadamente con los límites de lo decible en su época.