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Historia alternativa que reinterpreta la fundación de Buenos Aires desde una perspectiva insólita: la presencia permanente de los muertos vivientes como fuerza silenciada en los registros oficiales.
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Historia alternativa que reinterpreta la fundación de Buenos Aires desde una perspectiva insólita: la presencia permanente de los muertos vivientes como fuerza silenciada en los registros oficiales. Saracino propone que los zombies son una plaga ancestral que acompaña a la humanidad desde sus orígenes. A través de relatos que entretejen hechos históricos con lo sobrenatural, examina las verdaderas causas de tragedias argentinas: desde el fracaso de las primeras expediciones hasta el sitio del fuerte de Nuestra Señora del Buen Ayre.
“Argentina zombie” es una reescritura audaz de la historia nacional argentina que introduce los muertos vivientes como elemento constitutivo de la identidad patria. Luciano Saracino argumenta que los zombies no son criaturas de la ficción moderna, sino una realidad ancestral que ha acompañado a la humanidad desde sus orígenes más remotos y que, deliberadamente, ha sido expulsada de los registros históricos oficiales.
La obra comienza con un descubrimiento arqueológico perturbador: en Peyzac-le-Moustier, en la región francesa de Dordoña, se hallaron aproximadamente cien esqueletos de hombres de Neandertal con claros signos de violencia y lucha dispersos en un perímetro de apenas dos kilómetros. Este hallazgo de 1983 sugiere que la infección zombie es anterior a la humanidad moderna, una plaga que ha estado presente desde nuestros primeros pasos como especie y que, según Saracino, llegó con nosotros desde el inicio de los tiempos.
Desde esta premisa provocadora, Saracino reinterpreta momentos cruciales de la historia argentina. Juan Díaz de Solís no fue víctima del descuido, sino de un ataque zombie que devoró a su expedición en las costas del Río de la Plata. Las primeras fundaciones de Buenos Aires, lejos de ser empresas heroicas, fueron verdaderas pesadillas donde colonos españoles se vieron atrapados en un sitio constante de muertos vivientes hambrientos.
La narrativa se detiene particularmente en el fuerte de Nuestra Señora Santa María del Buen Ayre, fundado por Pedro de Mendoza en 1536. Allí ocurrieron tragedias desgarradoras que forjaron la identidad argentina silenciada. La obra recupera relatos legendarios como el de La Maldonado, una fugitiva que abandonó el fuerte y fue abandonada a morir atada a un árbol, salvada milagrosamente por un jaguar que la había ayudado a parir.
Saracino documenta cómo los primeros españoles intentaron defenderse: ahorcaban zombies en las cercanías del fuerte creyendo que esto intimidaría a otros muertos vivientes, sin comprender que sus gemidos constantes atraían nuevas manadas desde leguas a la redonda. Las crónicas de Ulrico Schmidl revelan un sitio donde el hambre, la enfermedad y la infección se entrelazan en tragedia sin fin.
La tesis central es provocadora: la historia oficial argentina ha silenciado deliberadamente la presencia de los muertos vivientes, permitiendo que se olvide lo que realmente sucedió. Si aprendemos qué ocurrió en Argentina con estas criaturas, quizá descubramos verdades más profundas sobre nosotros mismos como nación.