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Un médico especialista en neurología y enfermedades mentales de Nueva York es llamado en plena noche para atender a un hombre en estado catatónico: consciente pero paralizado, con expresión de terror absoluto.
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Un médico especialista en neurología y enfermedades mentales de Nueva York es llamado en plena noche para atender a un hombre en estado catatónico: consciente pero paralizado, con expresión de terror absoluto. El caso trae consigo la intervención de un peligroso capo criminal y preguntas sin respuesta científica. A medida que el galeno investiga, se abre ante él un abismo de fuerzas desconocidas que desafían toda explicación racional.
Un reputado médico neurólogo de Nueva York, especializado en enfermedades mentales y afecciones psicológicas anómalas, relata desde una perspectiva científica los sucesos extraordinarios que vivió en su consulta hospitalaria. Consciente de los riesgos para su reputación profesional, oculta bajo seudónimos los verdaderos nombres de los involucrados, decidido a documentar lo que ninguna sociedad médica ortodoxa querría admitir.
Una noche, el galeno es testigo de la llegada precipitada de Julián Ricori, un temido cabecilla de la delincuencia que trabaja en los circuitos clandestinos de la ciudad. Ricori trae consigo a Tomás Peters, su más cercano colaborador, en un estado que desafía todo diagnóstico conocido. El hombre está consciente, con los ojos abiertos de par en par reflejando un terror indescriptible; sin embargo, su cuerpo yace completamente inerte, carente de toda respuesta motora.
El médico efectúa un exhaustivo reconocimiento clínico sin hallar explicación alguna: no hay drogas detectables, no hay heridas, no hay signos de envenenamiento. Inyecciones de adrenalina y morfina resultan completamente ineficaces. Los análisis de sangre y tejidos no revelan anomalía alguna. Los ojos de Peters permanecen abiertos, contemplando algo indescriptible, como si su visión trascendiera los límites de la realidad ordinaria.
Ricori, profundamente asustado, implora al médico que resuelva el misterio, ofreciendo cuantiosas sumas de dinero. Más aún, insiste en que sus hombres permanezcan vigilando constantemente la habitación del enfermo, tomando precauciones extraordinarias contra amenazas nunca especificadas. Sus advertencias y su propio terror sugieren que aquello que ha afectado a Peters no es un accidente médico convencional, sino algo que emerge de territorios prohibidos del conocimiento humano.
A medida que avanza el relato, el médico comienza a cuestionarse si existen realmente otras fuerzas, energías y principios que la ciencia ortodoxa ha rechazado por ignorancia. Una ciencia oculta que ha pervivido a lo largo de los siglos, reconocida en antiguas tradiciones y folklore, y que aún late en las sombras de Europa. Una investigación que abre puertas a dimensiones del terror verdadero.