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En Madrid-Alfa, futurista y dominada por máquinas, Antía es una niña de nueve años que vive con su abuelo Matías, profesor de literatura. Mientras su generación sucumbe ante las pantallas, ella rechaza el mundo digital y se refugia en las…
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En Madrid-Alfa, futurista y dominada por máquinas, Antía es una niña de nueve años que vive con su abuelo Matías, profesor de literatura. Mientras su generación sucumbe ante las pantallas, ella rechaza el mundo digital y se refugia en las maravillosas historias de Argental, el Caballero de las Estrellas. En la soledad de Villafín, su casa ancestral, nieta y abuelo luchan por preservar la magia de la imaginación frente a la frialdad de los ordenadores.
Antía es una niña de nueve años que vive en Madrid-Alfa, una metrópolis futurista donde la tecnología ha sustituido completamente a la literatura y los cuentos en la vida cotidiana. Los ciudadanos dependen de ordenadores, robots y del Gran Ordenador —G.O.— para cada aspecto de sus vidas: cocinar, comprar, educar a los hijos, pensar. En este mundo dominado por pantallas y circuitos, Antía vive con su abuelo Matías Cerezo, un profesor de literatura cada vez más solitario cuyas aulas se vacían día tras día porque los niños consideran que los cuentos son «cosas de tontos».
Matías es un hombre que lucha por preservar la tradición de la literatura infantil, las historias de Caperucita, Aladino, el Capitán Nemo y tantos otros personajes que él revive mágicamente en su mente. Su mayor preocupación es que los niños de su tiempo dejen de soñar, que pierdan la capacidad de imaginar un mundo más allá de las pantallas de los ordenadores.
Antía, sin embargo, es diferente. A diferencia de sus compañeros de escuela, ella adora los cuentos que su abuelo le cuenta, especialmente las aventuras de Argental, el Caballero de las Estrellas, quien viaja por el cosmos en su nave Media Luna acompañado por la princesa Aluxa, el bufón-robot Chixplón y Trótalis, el caballo alado de crines de plata. Juntos buscan el Planeta Perdido Sibalis para restaurar la corona de la princesa, mientras el malvado Lémuro intenta impedirlo.
La niña rechaza activamente la tecnología, especialmente las clases de Basic en el colegio, donde es deliberadamente la última de la clase como acto de rebeldía silenciosa. Pero cuando es descubierta ayudando a un compañero, es citado su abuelo a una reunión con la profesora. Ese mismo día, mientras Matías y Antía visitan la librería de su viejo amigo don Emilio, descubren que está cerrada: las editoriales han dejado de publicar cuentos infantiles. Don Emilio ha sido trasladado a un asilo de tercera edad.
La historia revela la tensión fundamental entre dos mundos: el de la imaginación, la literatura y la conexión humana representados por Matías y Antía, y el de la automatización, la eficiencia tecnológica y la frialdad del progreso digital que envuelve la ciudad. En la casa Villafín, donde crece un viejo cerezo plantado cuando Matías nació, abuelo y nieta encuentran refugio en los cuentos, las fantasías y el amor mutuo, resistiendo silenciosamente contra la deshumanización de su tiempo.