Libros
Estudio fundamental sobre cómo la adolescencia devino metáfora central de la formación nacional argentina en los años sesenta. A través de un análisis interdisciplinario que cruza literatura, historia, educación y psicología, Paola…
Formatos disponibles
Estudio fundamental sobre cómo la adolescencia devino metáfora central de la formación nacional argentina en los años sesenta. A través de un análisis interdisciplinario que cruza literatura, historia, educación y psicología, Paola Piacenza examina cómo la figura del sujeto adolescente encarna la transición de una sociedad hacia su madurez, revelando los complejos mecanismos mediante los cuales los discursos de época tejieron los sentidos de transformación, aprendizaje y modernización.
Este libro presenta una investigación que redefine la comprensión de cómo una nación se construye narrativamente a sí misma. Durante los años sesenta en Argentina —un período de profundas transformaciones políticas, sociales y culturales— la adolescencia no fue simplemente una etapa biológica o psicológica, sino una metáfora omnipresente mediante la cual se formulaban las grandes interrogantes colectivas: ¿cómo transitar desde la inmadurez hacia la madurez? ¿Cómo aprender a ser una nación moderna?
Paola Piacenza construye una innovadora “máquina de leer” que examina críticamente un corpus extraordinariamente denso y diverso: novelas y cuentos de escritores canónicos como Cortázar y Borges junto con figuras menos exploradas; textos educativos y enciclopedias escolares; discursos políticos parlamentarios; teorías psicológicas y sociológicas importadas desde Estados Unidos. Este heterogéneo universo textual revela cómo se tejieron los discursos sobre la adolescencia y cómo éstos configuraron tanto la experiencia de los jóvenes como la autopercepción de una sociedad en permanente transición.
El análisis se articula mediante narremas específicos —desarrollo, subdesarrollo, revolución, transición, formación— que funcionaban como lógicas hegemónicas de la época. La investigación demuestra que el personaje adolescente en la literatura de estos años no es una figura ornamental, sino el vehículo mediante el cual se narra la historia de un aprendizaje colectivo, donde cada crisis individual refleja y refracta las crisis nacionales. Este enfoque interdisciplinario ilumina aspectos ignorados sobre cómo la cultura produce subjetividades y cómo éstas configuran las posibilidades de lo pensable y lo decible en cada momento histórico.