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Estudio histórico sobre los atentados anarquistas contra personalidades políticas entre 1894 y 1923, que examina los móviles de revolucionarios que sacrificaron sus vidas en busca de venganza contra un Estado represor.
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Estudio histórico sobre los atentados anarquistas contra personalidades políticas entre 1894 y 1923, que examina los móviles de revolucionarios que sacrificaron sus vidas en busca de venganza contra un Estado represor. Fernando Barbero Carrasco rastrea los actos de propaganda por el hecho perpetrados por anarquistas convencidos de que la violencia era la única respuesta posible frente al terrorismo de Estado.
Un recorrido apasionante por los actos de venganza política que marcaron el convulso tránsito entre el siglo diecinueve y veinte. Fernando Barbero Carrasco reconstruye, con rigor histórico y sensibilidad narrativa, las circunstancias que llevaron a revolucionarios anarquistas a convertirse en justiciero de sus propias causas. De la mano del autor visitamos el atentado de Mateo Morral contra la comitiva regia en Madrid, la inquietante figura de Kurt Gustav Wilkens vengando a los obreros masacrados en la Patagonia, y los asesinatos sucesivos de Sadi Carnot, Cánovas del Castillo, Isabel de Baviera, Humberto I de Saboya, William MacKinley, Canalejas, Dato y el cardenal Soldevila. Cada capítulo es un acto de transgresión política, cada nombre una historia de desesperación militante. Lo extraordinario de esta obra es que no juzga ni condena desde la perspectiva actual. En cambio, escrudiña las motivaciones profundas de hombres cultos, a menudo pacifistas de convicción, que sintieron la necesidad ética de responder con los actos más radicales a la violencia sistemática del Estado. Barbero Carrasco nos invita a comprender un período en el que la confrontación ideológica buscaba sus expresiones más visibles: la muerte de quien encarnaba el poder represivo. La obra desvela también la complejidad del movimiento anarquista: entre los millones de militantes en organizaciones obreras y anarco-sindicalistas, apenas una minoría recurriría a la violencia. Sin embargo, esos actos resonaron como un trueno en la conciencia colectiva, configurando la imaginación política de generaciones. Barbero Carrasco recupera del olvido deliberado las historias que el poder prefirió enterrar, y nos devuelve un espejo donde reconocemos la fragilidad del orden establecido y la capacidad transformadora de la convicción.