Libros
En el corazón de la taiga canadiense, un soldado destrozado por la guerra y una mujer huyendo de un matrimonio impuesto colisionan en una noche que cambiará sus destinos.
Formatos disponibles
En el corazón de la taiga canadiense, un soldado destrozado por la guerra y una mujer huyendo de un matrimonio impuesto colisionan en una noche que cambiará sus destinos. Cuando Marco rescata a Ela de una herida de bala, ambos descubren que no todos los monstruos tienen forma de bestia, y que la verdadera salvajía habita en los secretos que nos definen.
Una escena de rescate en lo profundo del bosque boreal marca el inicio de esta historia: Marco, veterano de guerra con una pierna amputada y pesadillas que no ceden, descubre a una mujer inconsciente y desnuda en el interior de un árbol hueco. Esta visión de vulnerabilidad absoluta toca a un hombre que durante años ha construido muros de hielo alrededor de su alma atormentada.
Ela no es una víctima ordinaria. Pertenece a una tribu regida por leyes ancestrales donde la sangre determina el destino de cada miembro. A los veintiuno, la declararon madura para procrear y la prometieron a Semai, un macho conocido por su brutalidad como ejecutor de la tribu. Incapaz de soportar una vida de sometimiento, eligió huir hacia lo desconocido, aunque significara la muerte. Una bala la alcanzó antes de que pudiera escapar realmente.
Marco, quien se rechaza a sí mismo como asesino antes que como héroe, se convierte en su salvador improvisado. Sin anestesia más que alcohol, sin formación médica, extrae la bala de la herida de Ela mientras ella grita de dolor, demostrando un tipo de fortaleza que sorprende incluso a este hombre que ha presenciado el horror. Lo que debería ser un encuentro pasajero se convierte en algo más cuando ambos reconocen en el otro a alguien que entiende el peso de ser cazado, de estar fracturado, de no poder regresar a casa.
La cabaña se transforma en santuario y trampa simultánea. Fuera acecha la persecución; adentro crece una pasión peligrosa y secretos que amenazan con destruirlos. Dos seres rotos descubrirán que a veces el verdadero salvaje no es el que nos persigue, sino lo que llevamos dentro.