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Una novela que teje dos destinos a través de los siglos. En 1610, una curandera huye del furor inquisitorial en el bosque de Zugarramurdi, perseguida por sus saberes sobre plantas y rituales ancestrales.
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Una novela que teje dos destinos a través de los siglos. En 1610, una curandera huye del furor inquisitorial en el bosque de Zugarramurdi, perseguida por sus saberes sobre plantas y rituales ancestrales. Cuatro siglos después, una estudiante de medicina en Lérida busca comprensión científica sobre las percepciones extrasensoriales que la atormentan desde la infancia. Entre la persecución medieval y la búsqueda contemporánea, late una conexión invisible que desafía las explicaciones racionales: el hilo tenue que une el conocimiento antiguo con el misterio eterno de la existencia.
La novela entrelaza dos narrativas que convergen en la búsqueda de verdad y libertad espiritual. En octubre de 1610, en las profundidades del bosque de Zugarramurdi, una curandera vive sus últimas horas de libertad. Sus conocimientos sobre plantas medicinales, rituales de sanación y técnicas ancestrales la han señalado como bruja ante los ojos implacables de la Inquisición. Acusada de adoración demoníaca, vuelos nocturnos y pactos diabólicos, su única salvación es huir hacia la incertidumbre del bosque. La persecución es despiadada: ha visto arder a diez campesinas por el mismo crimen de buscar alivio espiritual fuera del control eclesiástico.
Cuatrocientos años después, en Lérida, una estudiante de medicina libra su propia batalla intelectual. Desde los doce años ha experimentado apariciones espectrales que la ciencia convencional no logra explicar. Su búsqueda de respuestas la lleva a textos de parapsicología y neurobiología, intentando encontrar en la razón lo que sus sentidos perciben como real. Un libro titulado «La sinapsis divina» promete revelar las áreas cerebrales involucradas en experiencias extrasensoriales. Un cartel en una librería anuncia un concierto de un grupo llamado ECM —Experiencias Cercanas a la Muerte— que utiliza la obra del Bosco como símbolo de su misión artística.
Ambas historias exploran el mismo drama humano: la necesidad de comprender lo invisible, de acceder a realidades más allá de la percepción ordinaria, y el precio de buscar verdades que desafían el poder establecido. La novela cuestiona la naturaleza del conocimiento, el estigma sobre el saber ancestral y la persistencia de misterios que ninguna era parece capaz de resolver completamente.