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Una mujer trabaja como empleada temporal a través de una agencia de colocación, persiguiendo la ilusoria estabilidad laboral. A través de trabajos efímeros y relaciones románticas pasajeras, asciende en la jerarquía corporativa hasta…
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Una mujer trabaja como empleada temporal a través de una agencia de colocación, persiguiendo la ilusoria estabilidad laboral. A través de trabajos efímeros y relaciones románticas pasajeras, asciende en la jerarquía corporativa hasta sustituir al Presidente de la Major Corp. Cuando él muere, ella es contratada para transportar sus cenizas en un collar como relicario, dando lugar a situaciones absurdas y la inesperada reaparición del difunto.
Una mujer joven se gana la vida trabajando empleos temporales a través de una agencia de colocación dirigida por Farren, una gestora de recursos humanos con perfectas uñas de purpurina. Su vida laboral es un desfile de breves contrataciones, desde limpiar zapatos de artistas importantes en Grand Central hasta dirigir tráfico o reemplazar carteros. Entre los trabajos, mantiene múltiples relaciones románticas efímeras con hombres corporativos que dejan sus jerséis de fin de semana en su armario, pero ninguno de los cuales se queda a vivir con ella.
Su único verdadero anhelo es la estabilidad laboral, ese concepto esquivo que sus novios asocian con una «Gran Oportunidad». Se esfuerza en cada puesto, demostrando eficiencia y discreción, esperando que algún día le llegue el trabajo que dure. Pero cada contratación es temporal, cada desempeño solo la acerca a la siguiente ausencia.
Finalmente, Farren la asigna a un trabajo que parece ser el salto definitivo: sustituir al Presidente de la Junta de la Major Corp, una corporación importante. Ella firma documentos que no comprende, asiste a conferencias telefónicas absurdas donde los accionistas discuten sobre las formas correctas de votar, y completa tareas con velocidad sorprendente. En las oficinas de la Major Corp descubre un mundo corporativo tan extraño y disfuncional como cualquier otro.
En sus últimas horas en el trabajo, descubre al verdadero Presidente escondido en la despensa de aperitivos, comiendo pistachos. Él le ofrece un encargo inusual. Poco después, Farren le explica que el Presidente ha muerto, y su nueva tarea es llevar sus cenizas en un relicario: específicamente, en un collar de bisutería que alguna vez contenía bourbon, un regalo de su novio el manitas. El Presidente, aparentemente, debe «ver mundo» incluso en la muerte.
Mientras ella ajusta su vida a esta nueva realidad, el Presidente comienza a manifestarse de manera inesperada. Aparece en su apartamento, interactúa con sus novios, bromea sobre su situación. La línea entre la vida corporativa, la muerte, la precariedad laboral y la identidad personal se vuelve cada vez más borrosa en esta novela de humor oscuro que reflexiona sobre la búsqueda eterna de permanencia.