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Tras cinco años dedicado en cuerpo y alma a la paternidad, un hombre se atreve a tomarse una sola noche para sí mismo. Disfrazado de Barquero en la fiesta de Carnaval de Venlo, entre la música de la charanga, las cervezas y los encuentros…
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Tras cinco años dedicado en cuerpo y alma a la paternidad, un hombre se atreve a tomarse una sola noche para sí mismo. Disfrazado de Barquero en la fiesta de Carnaval de Venlo, entre la música de la charanga, las cervezas y los encuentros fortuitos, descubrirá que la verdadera libertad no radica en huir de nuestras responsabilidades, sino en aprender a vivir el presente de manera plena. Una reflexión íntima sobre la identidad, el sacrificio y el poder transformador del disfraz.
Al otro lado de la noche cuenta la historia de un padre que, tras cinco años sin una noche libre, se permite a sí mismo una única escapada. Acompañado por su tío, viaja disfrazado de Barquero a la celebración de Vastelaovend, el Carnaval de Venlo, una fiesta donde la identidad se transforma tras la máscara y la ropa de otro.
La novela comienza en la Gasthuisstraat, donde nuestro protagonista, envuelto en su traje de Barquero, permanece junto a una charanga en la noche gélida. El sonido de una trompeta lo transporta de inmediato a casa: a sus hijos, a Sara, su compañera, y a la pequeña Maybelle que no pudo acompañarlos. Mientras intenta suprimir la angustia de estar lejos de su familia, conoce al Cura, un personaje enmascarado que se convierte en su guía espiritual durante la noche.
A través del diálogo entre ambos, la novela explora la paradoja central del Carnaval: solo cuando te despides de tu identidad habitual logras ser completamente tú mismo. El Cura le enseña que la verdadera libertad no consiste en huir de lo que amas, sino en aprehender cada momento con plenitud, sabiendo que todo es transitorio. Con su calendario de taco marcando los momentos de emoción, el Cura guía al protagonista por las calles festivas, entre encuentros impredecibles, música incesante y la progresiva aceptación de que vivir no significa renunciar a nada: significa abrirse completamente a la experiencia del ahora.
La narración entrelaza los recuerdos del padre —su encuentro fortuito con Sara en un supermercado años atrás, el nacimiento de sus hijos, la ceguera y sordera de las gemelas— con los eventos de esa única noche mágica. Cada detalle sensorial, cada sonido, cada imagen refuerza el tema de la presencia consciente y la transformación que permite el disfraz. Una meditación profunda sobre el equilibrio entre la responsabilidad familiar y el deseo de existencia personal, donde la música y la comunidad festiva recuerdan que vivir plenamente no es un lujo, sino un acto de entrega hacia los demás.