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Una investigación sobre el polémico abandono español del Sahara occidental en 1975 y sus consecuencias políticas, diplomáticas y humanas. A través de documentos de archivo y testimonios de militares y civiles que vivieron en la colonia, el…
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Una investigación sobre el polémico abandono español del Sahara occidental en 1975 y sus consecuencias políticas, diplomáticas y humanas. A través de documentos de archivo y testimonios de militares y civiles que vivieron en la colonia, el autor examina cómo y por qué el gobierno español decidió retirarse de forma precipitada de un territorio que España gobernaba como colonia, dejando tras de sí un pueblo —el saharaui— con un futuro incierto. Una historia de decisiones políticas controvertidas, silencios oficiales y la experiencia de quienes vivieron en el Sahara español durante su agonía final.
Este estudio completo sobre la colonización española del Sahara occidental y el controvertido retiro de España del territorio en 1975 desentierra una de las decisiones más discutidas de la transición española. El autor, apoyándose en documentación de archivos militares y civiles, así como en testimonios de primera mano de civiles y militares españoles que residieron en la colonia, traza la historia política, diplomática y humana de la presencia española en el Sahara desde finales del siglo XV hasta su abrupto final. La obra cuestiona de manera fundamental por qué, tras décadas de inversión, promesas y presencia administrativa española, el gobierno decidió abandonar el territorio con tal rapidez cuando enfrentaba presiones políticas internas y una crisis de sucesión tras la muerte de Franco. El autor examina críticamente la narrativa oficial de que la retirada fue un acto de genio político que evitó una guerra, mientras revela cómo la documentación que podría demostrarlo permanece inaccesible a los investigadores. A través de archivos públicos, fondos privados y relatos de personas que vivieron en El Aaiún y otras colonias, reconstruye el contexto de una decisión que tendría profundas consecuencias para España, sus relaciones con Marruecos y, sobre todo, para el pueblo saharaui, que nunca fue consultado sobre su propio futuro.