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Una misteriosa transmisión interrumpe una retransmisión de cricket en Londres. La voz del brigadier Nicolson, desde la colonia lunar, grita pidiendo auxilio: "Necesitamos ayuda. Peligro de las bestias de placer...
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Una misteriosa transmisión interrumpe una retransmisión de cricket en Londres. La voz del brigadier Nicolson, desde la colonia lunar, grita pidiendo auxilio: "Necesitamos ayuda. Peligro de las bestias de placer..." Cuando toda comunicación se corta, Jeremy Grant, un joven científico de veinticinco años, acepta una misión de la Comisión Lunar de las Naciones Unidas. Destinado a México para investigar el incidente, Grant se ve arrastrado a una aventura que lo llevará a desentrañar misterios en el satélite terrestre y enfrentarse a amenazas desconocidas.
Redactada en 1961, esta novela de Angus MacVicar proyecta un futuro inmediato en el que la humanidad ha establecido su primer puesto permanente en la Luna. Jeremy Grant, un brillante investigador científico de apenas veinticinco años, trabaja en investigaciones atómicas en Escocia cuando recibe una invitación inesperada de la Comisión Lunar de las Naciones Unidas. Su amigo Jock MacDonald, periodista especializado en temas espaciales, le revela el motivo: una colonia lunar dirigida por el brigadier Nicolson, emplazada cerca de Piazzi Smyth en el Mare Imbrium, ha enviado una transmisión de auxilio que se filtró a través de la red de televisión de Londres.
La escena que abre la novela tiene lugar en el apartamento de MacDonald en Holborn, donde ambos amigos contemplan un partido de cricket en un novedoso televisor en color con efectos tridimensionales. Durante la retransmisión, una voz urgida y distorsionada irrumpe en la señal: es Nicolson, comunicando desde la Luna que existe un peligro inminente, que ha habido actividad volcánica inesperada y, más alarmante aún, la existencia de criaturas desconocidas a las que alude como “las bestias de placer”. Cuando el contacto se pierde abruptamente, Grant se ve envuelto en una investigación que lo llevará más allá de los confines terrestres.
La obra se sitúa en la tradición de la ciencia ficción científicamente rigurosa que florecía en los años cincuenta, donde autores como Arthur C. Clarke y Willy Ley especulaban sobre la viabilidad de la exploración lunar con datos aún teóricos. MacVicar construye su narrativa sobre fundamentos científicos plausibles para la época: estudios sobre la composición lunar, teorías sobre el origen de los cráteres, cálculos sobre transmisión de radio en el vacío. Sin embargo, el misterio de las “bestias de placer” introduce un elemento de lo desconocido, transformando la novela en una aventura donde la ciencia y lo inexplicable convergen.