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Adriana es una joven profundamente atormentada por el misterio que envuelve la muerte de su padre, un suicidio que ha marcado para siempre el curso de su vida.
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Adriana es una joven profundamente atormentada por el misterio que envuelve la muerte de su padre, un suicidio que ha marcado para siempre el curso de su vida. En el campo, rechaza el amor convencional de Ricardo Muñoz mientras revive su fascinación por la familia Aliaga y por Julio Lagos, un hombre que despierta en ella sueños de comprensión e ideal amoroso. Entre la realidad cotidiana y un mundo interior de ensueños apasionados, Adriana se debate, buscando hallar un sentido profundo a su existencia.
Adriana ha vivido toda su vida bajo la sombra del suicidio de su padre, un misterio profundo que su familia guardó celosamente. Desde el día lejano en que, siendo apenas una niña, la levantaron en alto en la capilla mortuoria para verlo en el ataúd, supo intuitivamente que algo oscuro se ocultaba. El paño blanco que cubría completamente el cuerpo, dejando solo las manos pálidas y tiesas visibles, despertó en ella una inquietud que nunca se atrevería a expresar. Aquella tragedia provocó el distanciamiento de su familia respecto de los Aliaga, antiguos amigos cercanos, y transformó radicalmente el carácter de su madre, quien pasó de ser una mujer alegre y sociable a convertirse en una sombra asustadiza y melancólica. Un año antes de los eventos que esta novela relata, Adriana se atreve a romper ese silencio impuesto y visita nuevamente a la familia Aliaga, buscando recuperar esa conexión perdida. Durante esa emotiva reunión surge Julio Lagos, un hombre de sensibilidad excepcional cuya inteligencia y perspicacia la cautivan profundamente. Con su galantería delicada, reconoce en ella un espíritu singular digno de admiración. Sin embargo, no vuelven a encontrarse durante los doce meses siguientes, y Adriana preserva ese breve encuentro en su memoria como un tesoro de ilusión pura, manteniéndolo apartado del contacto corrupto de la realidad mundana. En su vida cotidiana, Adriana se encuentra comprometida con Ricardo Muñoz, un hombre convencional y ordinario que no logra comprenderla en su verdadera profundidad. Aunque en momentos de inspiración escribe cartas apasionadas llenas de ternura enamorada, cuando Muñoz se presenta ante ella en persona, la realidad desvanece todo encanto en decepción y fastidio. Su madre y su amiga Charito González la presionan constantemente para que formalice el matrimonio sin demora, una perspectiva que la aterroriza y amenaza con asfixiar todos sus sueños. Para escapar a esa trampa sofocante, Adriana se aferra a la esperanza de una reaparición redentora de Julio Lagos. Confinada en la estancia de su tío Ernesto Molina durante una larga temporada campestre, Adriana se siente prisionera de la monotonía y las costumbres morales cerradas de su familia. Rodeada de personas que no comprenden su sensibilidad excepcional ni reconocen su espíritu diferente, ella representa un contraste vivido de modernidad y libertad espiritual en medio de la rigidez tradicional. Su corazón se debate constantemente entre la resignación pasiva a una vida predeterminada y convencional, y la esperanza ardiente de hallar un amor verdadero que transforme radicalmente su existencia. Esta obra maestra de la prosa psicológica indaga profundamente en los recovecos más íntimos del alma femenina, eternamente desgarrada por el conflicto irresoluble entre el deber social impuesto y los sueños pasionales del corazón.