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Willy Bruce llega a Burger City con apenas dos dólares y un caballo hambriento. En medio del bullicio del rodeo anual, donde maleantes y tahúres campan a sus anchas bajo la complicidad del sheriff, reflexiona sobre su fracaso y recuerda a…
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Willy Bruce llega a Burger City con apenas dos dólares y un caballo hambriento. En medio del bullicio del rodeo anual, donde maleantes y tahúres campan a sus anchas bajo la complicidad del sheriff, reflexiona sobre su fracaso y recuerda a su amigo Douglas Davies, quien le animaba a perseguir grandes empresas. El destino lo sorprenderá cuando descubra que Doug está en la ciudad vendiendo quitamanchas como si fuera el más importante negociante, manteniendo su optimismo inquebrantable ante cualquier adversidad.
Burger City es una pequeña localidad de Texas que cada año se transforma con motivo de su gran rodeo, atrayendo a vaqueros, comerciantes y toda suerte de pícaros dispuestos a hacer fortuna rápida. Entre tahúres enlevitados que roban con dados, falsos negociantes que venden ganado imaginario y bandidos que operan sin disimulo, la ciudad bulle de actividad. El sheriff Fond Abbots, corruptible e ingeniosamente cómplice, actúa más como padrino de los malhechores que como representante de la ley, permitiendo toda clase de estafas siempre que le paguen su parte y no haya violencia.
Willy Bruce llega a este caos con apenas dos dólares y veinte centavos, un caballo decrépito y la angustia de sus veintiocho años de fracasos. Detenido al pie de un árbol, contempla cómo la ciudad se prepara para la fiesta mientras él carece incluso de dinero para alojamiento. Sus pensamientos lo llevan a su amigo Douglas Davies, un optimista incurable que siempre le instaba a perseguir grandes empresas, a exigir mil dólares en lugar de mendigar diez, a creerse merecedor de éxito antes de conseguirlo.
Cuando Willy finalmente se anima a entrar en el pueblo, se topa con una multitud reunida alrededor de un vendedor de quitamanchas que proclama su mercancía con una jactancia inverosímil. La voz es inconfundible: es Douglas Davies. El hombre que hace tres años aspiraba a conquistar mil dólares ahora vende pastillas limpiadoras a diez centavos, sin abandonar su fe inquebrantable en sí mismo. Con aplomo demencial, Doug enfrenta sin temor a un vaquero violento y continúa vendiendo como si nada hubiera pasado. Frente a Willy, a punto de rendirse a la desesperación, su amigo resplandecientemente vivo demuestra que el verdadero éxito no está en tener, sino en creerse merecedor.