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Mark Breakstone, financiero criado bajo la sombra del éxito paterno, encuentra en Karen, una editora neoyorquina de belleza desapercibida, a la mujer que lo completa.
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Mark Breakstone, financiero criado bajo la sombra del éxito paterno, encuentra en Karen, una editora neoyorquina de belleza desapercibida, a la mujer que lo completa. Mientras Mark asciende hacia la riqueza con un olfato envidiable para las inversiones, Karen abandona su carrera editorial para convertirse en esposa y madre de Heather. Sus vidas, moldeadas por la aspiración y el sacrificio, convergen en un apartamento en Park Avenue donde descubrirán que la verdadera riqueza reside en los momentos compartidos en familia.
Mark Breakstone carga desde joven el peso de ser hijo de un padre exitoso —entrenador de fútbol, director de instituto, hombre de carisma indiscutible— cuya sombra sofoca la existencia del muchacho inseguro que es. Tras la muerte prematura de su hermana, la familia se fragmenta en un silencio de duelo que los padres llenan reparando la casa destartalada y cultivando un jardín que nunca termina de estar perfecto. Mark crece convencido de que la riqueza y el éxito profesional lo redimirán de todo aquello que no es.
Karen es una editora neoyorquina que llegó a la ciudad con sueños editoriales, solo para descubrir que aquel mundo es cansino, lleno de cotilleos y competencia implacable. Termina en las relaciones públicas, donde encuentra talento organizando eventos. Bella sin saberlo, con ojos azules y melena azabache, ha renunciado a la búsqueda del amor perfecto a los cuarenta años.
Cuando se conocen, Mark ve en Karen a la mujer que nunca se cansaría de contemplar. Karen descubre en Mark a alguien genuinamente gracioso, autocrítico, que no intenta ser aquello que no es. El romance prospera lentamente hasta que una noche, bajo la luz de luna llena, Mark la ve desnuda y sabe con certeza que se casarán.
Su matrimonio coincide con un ascenso que llega tarde, pero una comisión inesperada de una donación universitaria catapulta a Mark hacia la riqueza. Karen, sin aspiraciones mundanas, acepta la riqueza como hecho incuestionable. Cuando nace Heather, Karen encuentra en la maternidad una plenitud que supera todo lo anterior. En aquel apartamento en Park Avenue, la familia descubre que la verdadera riqueza no está en el dinero acumulado, sino en la presencia compartida.