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Alex Aimes, ambiciosa veterinaria que atiende la única clínica de Sand Point, ve su meticulosa vida complicada cuando conoce a Will O'Keefe, un intrigante hombre que vive en un bote anclado en la ensenada.
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Alex Aimes, ambiciosa veterinaria que atiende la única clínica de Sand Point, ve su meticulosa vida complicada cuando conoce a Will O'Keefe, un intrigante hombre que vive en un bote anclado en la ensenada. Su primer encuentro es caótico: sus perros se enamoran desenfrenadamente. Pero entre encuentros en la playa y citas accidentales en su clínica, surge una atracción magnética que amenaza todo aquello por lo que ha trabajado duramente. En un pueblo pequeño donde los poderosos Barrington reinan, Alex debe elegir entre la estabilidad y el amor.
En el pequeño pueblo costero de Sand Point, Alex Aimes ejerce como veterinaria, la única profesional en su campo en la localidad. Ha luchado duramente para abrir su clínica propia, enfrentándose a los prejuicios de una sociedad que considera este trabajo como dominio exclusivo de hombres. Su éxito depende de mantener buenos términos con los poderosos Barrington, una familia adinerada que controla el banco que le financió el negocio, el único periódico de la ciudad y grandes extensiones de terreno.
Una brumosa mañana de rutina se transforma en caótico encuentro cuando su perro Red Baron, un valioso setter irlandés, tropieza con Meggie, una perdiguera de raza pura que ha saltado de un bote. El dueño del animal es Will O’Keefe, un hombre desaliñado que vive en un deteriorado velero. A diferencia de Alex, Will vive sin preocupaciones sociales ni de apariencia.
Lo que comienza como un incidente cómico se convierte en una complicación seria: los dos perros consuman su unión. Mientras Alex se alarma por las posibles consecuencias para su pura raza, Will muestra una lealtad inquebrantable hacia su mascota, dispuesto a abrirse paso a través de cualquier obstáculo para cuidar de Meggie y sus futuros cachorros.
El encuentro inicial genera una tensión irresistible entre ambos. A pesar de su extracción social opuesta y del evidente desprecio que los Barrington sienten hacia Will, Alex siente una atracción magnética que va más allá de la lógica. Conforme sus mundos colisionan en la pequeña clínica, Alex debe enfrentarse a una realidad incómoda: ceder a esta pasión podría significar perder todo aquello por lo que ha luchado.