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Luc regresa a la casa de su tío para encontrarse con que ha muerto hace diez días y lo ha desheredado, legando toda su fortuna a Matilde, la criada.
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Luc regresa a la casa de su tío para encontrarse con que ha muerto hace diez días y lo ha desheredado, legando toda su fortuna a Matilde, la criada. Lejos de resentimiento, el joven descubre que está profundamente enamorado de esta mujer de belleza serena y carácter inquebrantable. Entre los libros polvorientos de una biblioteca lúgubre y en el silencio de una casa cargada de misterio, Luc se propone conquistar el corazón de quien rehúye el amor.
Luc es un joven poeta que ha hecho de la vieja casa parisina de su tío abuelo su único refugio en el mundo. Huérfano de padres, criado por tutores sin hogar verdadero, solo ha encontrado paz en esas salas austeras y cargadas de polvo, en la biblioteca inmensa donde se pierden los libros coleccionados por un hombre que nunca vivió realmente. Su regreso a la casa trae consigo una noticia devastadora: su tío ha muerto hace diez días, y deliberadamente excluye a Luc de sus funerales. Peor aún, ha desheredado completamente a su sobrino. Pero la sorpresa no es que haya dejado su fortuna al Estado, como cabría esperar de un hombre que despreciaba profundamente la sociedad: la fortuna ha ido a parar a manos de Matilde, la criada. Matilde es una mujer de belleza singular, envuelta siempre en el uniforme austero de su condición. Sus ojos azules reflejan una dignidad innata que contrasta con su papel subordinado. Tras años viviendo bajo el yugo de hombres autoritarios —su padre viudo, su hermano mayor tiránico, un novio infiel— Matilde encontró en la casa del viejo tío la paz que buscaba. Aquí, al menos, un hombre la dejaba en paz. Sin embargo, Luc no es ese hombre. Desde hace un año viene a esta casa movido por un sentimiento que trasciende la razón: un amor profundo, casi reverencial, por esta mujer que se niega a ser conquistada. La ve como una diosa contenida en la ropa de una criada, y siente que bajo esa cáscara de orgullo defensivo existe una dulzura infinita que aguarda ser liberada. La muerte del tío y el legado inesperado a Matilde transforman para Luc el significado de su presencia en la casa. Ya no puede justificar sus visitas con pretextos familiares; la situación es ahora más delicada, más cargada de posibilidades. En la biblioteca, rodeados de libros, lluvia torrencial cae sobre París como una respuesta divina a la angustia del joven. Luc pide hospedaje por una noche más, y en ese espacio íntimo surge entre ellos una confusión de sentimientos: deseo, deferencia, rechazo, esperanza. Cuando Luc finalmente se atreve a declararle su amor, Matilde responde con frialdad, cargada de historias de abandono y traición. Pero luego, en un gesto que resume toda la novela, cuando Luc se ofrece a amarla por todos los que fracasaron, ella le sonríe por primera vez sin reservas y le pide que la ayude a lavar los platos.