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Lisa sufre miedos nocturnos a monstruos en su habitación. Cada noche acude a sus padres pidiendo ayuda. Su madre, cansada de revisar sin encontrar nada, no puede más.
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Lisa sufre miedos nocturnos a monstruos en su habitación. Cada noche acude a sus padres pidiendo ayuda. Su madre, cansada de revisar sin encontrar nada, no puede más. Entonces aparece Monti, un personaje lila que ahuyenta monstruos con un espray de limón. Monti derrota a los monstruos y entrega a Lisa la receta para preparar el espray. Lavándose con jabón de limón y rocíando su habitación, Lisa descubre que el miedo desaparece. Una historia sobre cómo transformar la inseguridad infantil en acción práctica.
Lisa padece de miedos nocturnos persistentes. Cada noche, la pequeña se baja de la cama aterrada, convencida de que hay monstruos escondidos en su habitación. Su madre, aunque comprensiva, se ve obligada a revisar pacientemente cada rincón: bajo la cama, dentro del armario, detrás de las cortinas. Pero los monstruos no aparecen durante los registros. Al apagarse las luces, sin embargo, los ruidos y las sombras devuelven el pánico a Lisa, quien se cubre la cabeza con la manta.
Una noche, mientras Lisa tiembla bajo su manta, escucha una voz cantarina que entonaba una canción sobre alguien que ahuyentaba monstruos usando limones. De debajo de la manta aparece Monti, un pequeño personaje lila. Su presencia inicial tranquiliza, pero su actitud es sorprendentemente brusca e impaciente. Exige saber dónde se esconden los monstruos. Este comportamiento desagradable causa un giro fundamental: el miedo de Lisa desaparece bruscamente, reemplazado por la indignación.
Monti se presenta como especialista en ahuyentar monstruos. Sostiene un frasquito de espray con aroma a limón, explicando que este olor es intolerable para las criaturas. Procede a rociar sistemáticamente todos los escondrijos de la habitación. De inmediato, monstruos de todas formas salen disparados, huyendo en desbandada.
La solución de Monti es simple pero efectiva: un aroma cítrico que Lisa puede reproducir por sí misma. Le entrega jabón de limón y una receta escrita para preparar el espray. Con estas herramientas, Monti se despide dejando a Lisa con la confianza de que puede protegerse a sí misma.
A la noche siguiente, Lisa aguarda con entusiasmo la hora de acostarse. Sus padres se sorprenden al verla sumergida voluntariamente en la bañera. Tras lavarse con su nuevo jabón de limón, rocía cuidadosamente todos los escondrijos de su habitación. Cubierta del fresco aroma cítrico, se acuesta sin temor. Mientras duerme profundamente, el espray descansa junto a su almohada, un guardián silencioso de sus noches tranquilas.