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Un thriller psicológico que explora el acoso laboral en las universidades de élite. Sarah, una académica brillante, se ve atrapada en un ciclo de abuso sexual por parte de Alan Lovelock, un profesor carismático pero depredador que es…
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Un thriller psicológico que explora el acoso laboral en las universidades de élite. Sarah, una académica brillante, se ve atrapada en un ciclo de abuso sexual por parte de Alan Lovelock, un profesor carismático pero depredador que es prácticamente intocable en Cambridge. Atrapada entre su carrera y su seguridad personal, Sarah debe navegar un sistema que la protege menos que lo que la expone a un predador consagrado.
En las torres de la prestigiosa Universidad de Cambridge, Sarah, una joven académica de promisorio futuro, se debate entre la ambición profesional y su seguridad personal. Su jefe, Alan Lovelock, es un profesor cuyos credenciales son impecables: erudito reconocido, estrella televisiva, candidato a ser distinguido con honores reales. Su rostro público destila carisma e inteligencia. Pero en la privacidad, lejos de las cámaras y los testigos, Lovelock despliega otra identidad, oscura y depredadora. Lo que comienza como un viaje académico se convierte en una pesadilla de acoso sistemático. Un taxi compartido, una mano sobre la pierna, palabras cargadas de intención: cada encuentro es un escalón descendente. Sarah y sus colegas han desarrollado un conjunto de reglas no escritas para evitar estar a solas con él, evitar sus toques, esquivar sus insinuaciones. Pero las reglas pueden romperse, y la protección es siempre frágil. Lo más insidioso es que nadie puede tocarlo. La institución lo resguarda, o lo ignora deliberadamente. Recursos Humanos es un ente disfuncional. Las denuncias de otras mujeres que lo precedieron desaparecieron junto con ellas. Lovelock ha aprendido bien: nunca hay testigos, nunca hay pruebas, siempre es su palabra contra la de ella. Sarah se encuentra atrapada en un dilema sin salida: denunciar significa arriesgar su carrera incipiente y posiblemente nunca volver a trabajar en su disciplina. Guardar silencio significa seguir sometida al acoso. Entre la ambición y la supervivencia, Sarah debe encontrar una salida.